El mayor incremento correspondió al Noroeste, con 5,3%. Luego se ubicaron el Noreste, con 4,4%; la región Pampeana, con 4,2%; y el Gran Buenos Aires, con 3,9%. En Cuyo, los alquileres aumentaron 2,8%, mientras que en la Patagonia lo hicieron 2,7%.
La diferencia fue especialmente marcada en el Noroeste, donde el aumento de los alquileres superó en más del doble a la inflación. Incluso en las dos regiones con menores incrementos, Patagonia y Cuyo, la variación estuvo por encima del IPC.
El mercado funciona actualmente bajo las condiciones establecidas luego de la derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU 70/23. Propietarios e inquilinos pueden acordar la duración de los contratos, la moneda de pago y la modalidad de actualización. Entre los contratos nuevos se encuentran acuerdos con ajustes trimestrales o cuatrimestrales, aunque también se utilizan otros mecanismos.
La evolución del alquiler tiene un impacto particular sobre los hogares porque se trata de un gasto difícil de reducir o postergar. Cuando el precio de la vivienda aumenta por encima de los ingresos, una mayor parte del presupuesto familiar queda destinada a ese concepto, incluso si el nivel general de inflación muestra una desaceleración.





