El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó los alcances de la decisión y confirmó que el nuevo esquema permitirá otorgar financiamiento en dólares incluso a empresas que no tengan ventas en esa moneda. La medida amplía así el universo de compañías que podrán acceder a este tipo de préstamos.
Según explicó el Gobierno, la flexibilización busca aprovechar los recursos disponibles en el sistema financiero y ampliar las posibilidades de financiamiento para el sector privado. Actualmente, los depósitos en dólares alcanzan los US$40.322 millones, mientras que los créditos en moneda extranjera suman US$24.559 millones, equivalente a aproximadamente el 61% de los depósitos totales en dólares.
La decisión modifica las restricciones que se habían establecido después de la crisis de 2001, cuando el crédito en dólares quedó limitado principalmente a quienes generaban ingresos en esa moneda. El nuevo esquema plantea una apertura gradual, aunque mantiene condiciones destinadas a limitar los riesgos para el sistema financiero.
Entre las medidas de control se establece que los bancos no podrán prestar más del 15% de sus depósitos en dólares. También continuarán vigentes los requisitos de capital mínimo y las restricciones sobre la exposición crediticia.
El Banco Central determinó que el requisito de capital mínimo para estas operaciones será equivalente al 125% del aplicado a otras financiaciones de características similares. A su vez, los préstamos computarán como 1,25 veces la exposición que tendrían bajo el régimen general.
Las entidades financieras deberán además evaluar la capacidad de pago de las empresas que soliciten estos créditos considerando distintos escenarios de variación del tipo de cambio.
El Gobierno sostiene que estas condiciones permitirán ampliar el financiamiento sin eliminar las herramientas destinadas a controlar la exposición de los bancos. En ese esquema, la evaluación del riesgo de cada operación continuará a cargo de las entidades financieras, mientras que el Banco Central establecerá las condiciones macroprudenciales.
La medida también contempla la posibilidad de que los fondos disponibles aumenten a partir de la cancelación de créditos vinculados al sector agropecuario. Luego de la cosecha, los productores comienzan a devolver los préstamos tomados para financiar la producción, lo que libera recursos para nuevas operaciones.
Entre las actividades que podrían acceder a este financiamiento se encuentra la construcción, que pese a no generar exportaciones desarrolla buena parte de sus operaciones con valores vinculados al dólar.
Caputo también precisó que las tasas de interés de estos créditos serán determinadas por el mercado y que no habrá una tasa de referencia única para las operaciones.
Con esta decisión, el Gobierno busca ampliar el acceso al financiamiento en moneda extranjera y utilizar una mayor proporción de los dólares depositados actualmente en el sistema bancario, manteniendo al mismo tiempo límites específicos para reducir la exposición de las entidades.





