De acuerdo con un análisis realizado por una consultora especializada, basado en datos de la Secretaría de Trabajo, el empleo en el sector privado retrocedió un 0,2% en comparación mensual desestacionalizada, lo que se traduce en 11.673 puestos menos que en marzo.
Con esta caída, el número de trabajadores registrados en el sector privado se ubica un 3,7% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, previos al cambio de Gobierno, lo que suma una pérdida acumulada de 235.419 empleos.
Además, la serie desestacionalizada indica que el volumen total de empleo alcanzó su punto más bajo desde 2022, consolidando una tendencia que aún no muestra signos de cambio.
Si bien en abril se registraron aumentos en el empleo en dos sectores, Hoteles y Restaurantes (+0,4%) y Agro (+0,2%), nueve actividades concluyeron el mes con descensos. Los más destacados fueron Transporte, Intermediación Financiera, Comercio e Industria Manufacturera.
La consultora destacó que al comparar con noviembre de 2023, la situación resulta aún más alarmante. La Industria Manufacturera ha perdido 83.190 puestos de trabajo y la Construcción ha visto un descenso de 60.646, convirtiéndose en los sectores que más empleos formales han destruido en este tiempo.
Desde una perspectiva regional, solo Neuquén y Río Negro presentan hoy un volumen de empleo privado superior al de noviembre de 2023. En el resto del país, el empleo formal permanece por debajo de esos niveles, siendo Santa Cruz, Tierra del Fuego, Catamarca y Formosa las provincias con las mayores caídas.
Esta disminución en el empleo privado se produce en un escenario donde la actividad económica todavía muestra un desempeño desigual. Según los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica, en abril la economía creció un 1,6% en comparación interanual, aunque sufrió un retroceso del 1,5% en relación a marzo en términos desestacionalizados.
El crecimiento fue impulsado principalmente por los sectores de minería y agro, mientras que la industria manufacturera y el comercio continuaron en cifras negativas, con caídas del 2,9% y 3,2% interanual, respectivamente. Esta situación ayuda a entender por qué el mercado laboral formal aún no puede afirmar una recuperación consistente.





