Este compromiso se disputará en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, a las 16 horas, con transmisión en vivo de varios canales. El árbitro designado para esta crucial semifinal es el estadounidense Ismail Elfath.
La Selección argentina llega al partido con ciertas incertidumbres, tras haber tenido un desempeño complicado en sus encuentros previos. En 16avos de final, logró superar a Cabo Verde en tiempo extra; en octavos, revirtió un 2-0 adverso ante Egipto de manera milagrosa, y en cuartos, venció a Suiza después de 120 minutos.
El emblema del equipo argentino en este Mundial es Lionel Messi, quien a sus 39 años continúa deslumbrando y lidera la tabla de goleadores, empatado con el francés Kylian Mbappé, ambos con ocho goles. Messi también ha proporcionado dos asistencias.
Inglaterra, con una alta dosis de optimismo, busca alcanzar su primera final en un Mundial en 60 años. Sus principales figuras son el mediocampista ofensivo Jude Bellingham y el delantero Harry Kane, quienes han anotado seis goles cada uno en el torneo.
Este encuentro será especialmente significativo, ya que marcará el primer enfrentamiento oficial entre Lionel Messi e Inglaterra en toda su carrera. Un escenario ideal para lo que se espera sea el duelo más intenso y emotivo del campeonato.
La tensión ya comienza a crecer desde el viejo continente. El ex futbolista inglés Joe Cole generó revuelo con una declaración provocadora: “Vamos a mandar a dormir a Messi”.
Desde el cuerpo técnico argentino, Lionel Scaloni trató de calmar los ánimos y enfatizó que este es simplemente un “partido de fútbol”, desvinculando el evento de la Guerra de Malvinas.
Si bien los jugadores se muestran alineados con una postura políticamente correcta, en el fondo son conscientes de la importancia del encuentro. La atmósfera es densa y significativa, ya que se conmemoran 40 años del célebre partido de México ’86, donde Diego Maradona dejó su huella con “la mano de Dios” y el que muchos consideran el mejor gol de la historia en solo cuatro minutos. Los ingleses todavía sienten la necesidad de revancha por aquel episodio que los eliminó y permitió a Argentina conquistar su segundo título.
Para acentuar la conexión histórica, la selección saltará al terreno de juego con la camiseta azul, el mismo uniforme que llevó el equipo de Carlos Bilardo en el estadio Azteca aquella tarde.
“No pedí jugar con la azul. No sé quién fue. A lo mejor es una tradición y, si Thomas (Tuchel, entrenador de Inglaterra) no tuvo problemas, perfecto”, aclaró Scaloni en la conferencia de prensa previa al encuentro.
La rivalidad está presente, palpita entre los aficionados y es bien conocida por los jugadores, quienes en la intimidad del vestuario o durante celebraciones públicas repiten los cánticos de la hinchada: “Yo soy así, soy argentino, ingleses p.. de Malvinas no me olvido”.
La pasión de los hinchas también ha dado lugar a un himno para este Mundial, que condensa el sentir de una gran parte del país: “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”.
La Selección se encuentra lista para añadir un nuevo capítulo dorado en su historia. Las cartas están echadas para un choque trascendental del que se continuará hablando, tal como ocurrió en 1986, durante las próximas cuatro décadas.





