Uno de los propósitos centrales del Ministerio de Economía es disminuir la dependencia de Argentina respecto a Wall Street, fomentando el desarrollo de un mercado de capitales local sólido que ofrezca opciones de financiamiento, tanto para la deuda privada como para la pública. Si bien estas operaciones son comunes en pesos, ya se han comenzado a realizar algunas emisiones en dólares, como los nuevos títulos AO 27, 28 y el recién emitido AO 29, que debutó esta semana.
Simultáneamente, el Gobierno ha buscado el apoyo de organismos multilaterales de crédito. Con la firma de un acuerdo con el FMI en 2025, que sustituyó a uno previo que había caído por incumplimientos, la administración recuperó el respaldo de su mayor acreedor, que posee más de la mitad de la deuda externa del país.
De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda con el FMI se eleva a u$s 58.243 millones, lo que representa más de la mitad del total de pasivos en moneda extranjera, que ascienden a u$s 101.502 millones.
Esta reestructuración del programa con el Fondo también ha facilitado el acceso a otros organismos multilaterales de crédito, que han destinado recursos no solo al Gobierno nacional, sino también a las provincias, que requieren financiamiento específico para obras. En el ámbito nacional, estos organismos concentran u$s 41.622 millones, de los cuales más de la mitad proviene del BID y el Banco Mundial.
Cabe destacar que los datos de la Oficina de Presupuesto se refieren a mayo y no incluyen las garantías que proporcionaron el Banco Mundial y el BID por un total de u$s 1.750 millones, ni los préstamos conseguidos con el respaldo de bancos como BBVA, Santander y Deutsche Bank, que suman u$s 3.200 millones.
La entidad también reportó que, además de los tenedores de los bonos Bonares y Globales, junto con el Banco Central, que son los principales acreedores en moneda extranjera, el FMI lidera el elenco de acreedores externos con un 22,9% del total de la deuda, seguido por otros organismos internacionales de crédito que representan el 16,1%.
Una consultora señaló que la creciente participación de los organismos de crédito en la deuda argentina es una tendencia observable en la última década.
“La falta de acceso del sector público nacional a los mercados internacionales de deuda ha llevado a una dependencia creciente de los financiamientos de organismos internacionales. En el primer trimestre de 2018, el 23% de la deuda externa provenía de estos ‘acreedores privilegiados y preferidos’, mientras que al primer trimestre de 2026 representaron el 57,3% del total”, destacó.
Por el contrario, se ha registrado una disminución en la proporción de títulos de deuda, que pasaron de representar el 40% de la deuda externa bruta de Argentina en el primer trimestre de 2018 a solo el 25% en la actualidad. Esta tendencia, según advierten, podría explicar en parte la lenta disminución del riesgo país.





