El embajador de Canadá señaló que el acuerdo bilateral tiene alrededor de 30 años y que ambas partes buscan actualizarlo. Además, sostuvo que el contexto actual le genera una visión optimista sobre la Argentina y atribuyó esa percepción al clima favorable para los negocios que, según indicó, se consolidó tras la llegada de Javier Milei a la Presidencia.
El embajador de Canadá afirmó que, de manera constante, más empresas canadienses recurren a la representación diplomática para obtener información sobre la situación del país y conocer las oportunidades de inversión. Asimismo, indicó que el alineamiento del Gobierno argentino con Donald Trump, que había generado tensiones con la administración de Mark Carney, no tuvo impacto en las relaciones bilaterales entre Argentina y Canadá.
El FIPA, establecido en 1992, proporciona un marco legal destinado a proteger el capital canadiense y a garantizar condiciones claras para los inversores de Canadá en Argentina. Durante 1997, las inversiones canadienses en el país alcanzaron su punto máximo, con una cifra de 559 millones de dólares, destacándose los sectores de minería, gas, petróleo y combustibles.
Se subrayaron las oportunidades para las empresas canadienses, tanto en minería como en el sector energético. Sin embargo, la rama comercial de la embajada a menudo encontraba “frustrante hacer negocios en Argentina” debido a la inestabilidad macroeconómica, las restricciones cambiarias y la alta inflación. “Esas son las cosas que la comunidad empresarial busca: estabilidad y previsibilidad al elegir dónde invertir su energía en el extranjero”, comentó.
No obstante, el diplomático destacó que la gestión de Milei logró avances en la estabilización de la inflación y en la implementación de distintas reformas económicas, entre ellas la Modernización Laboral y la Ley de Glaciares. Según explicó, estas medidas aportan mayor previsibilidad y transparencia para que el sector privado evalúe inversiones de gran escala en áreas como la minería y la energía.
Además, señaló que la posibilidad de alcanzar este año un acuerdo entre Canadá y el Mercosur podría convertirse en un factor relevante para ampliar el intercambio comercial entre ambos países y fomentar nuevas inversiones canadienses. En ese sentido, indicó que, aunque resulta difícil anticipar cuánto tiempo demandarán las negociaciones, consideró que el proceso avanza de manera positiva
El libre comercio es uno de los “sellos distintivos de Canadá” y un objetivo prioritario a nivel internacional. Por esta razón, enfatizó que el Mercosur “se ha convertido en una de nuestras negociaciones de libre comercio prioritarias en este momento” debido a la “gran complementariedad entre ambas economías”.
Sobre la gestión de Milei, expresó que las elecciones de octubre anterior reflejaron “un voto de confianza en la dirección que el gobierno estaba dando al país”. Adicionalmente, consideró: “Es una decisión que deben tomar los argentinos sobre si creen que el gobierno está cumpliendo sus promesas. Sin embargo, en las calles y entre nuestros socios y empresarios canadienses, percibo un optimismo desmedido”.
El embajador destacó la importancia de la complementariedad entre las economías de Canadá y el Mercosur, en especial con Argentina. Observó que las inversiones más visibles de Canadá probablemente provienen del sector minero, indicando que “más del 50%” de las exploraciones mineras en Argentina son realizadas por empresas canadienses. “A veces, los argentinos oyen la narrativa de que los países extranjeros vienen con sus grandes empresas a explotar un recurso natural y luego se marchan. Las empresas canadienses llevan décadas en el sector minero aquí y han venido para quedarse”, enfatizó.
Además, el embajador señaló que el objetivo es establecer una asociación de largo plazo para acompañar el desarrollo de Argentina en sectores estratégicos como la minería, el petróleo, el gas y las energías renovables. En ese sentido, destacó la importancia de contar con conocimientos técnicos y de ingeniería que permitan integrar fuentes renovables con energías tradicionales o nucleares, conformando una red capaz de abastecer zonas alejadas y responder a las necesidades económicas.
Por último, mencionó las oportunidades de cooperación en el sector agropecuario y afirmó que Argentina tiene capacidad para continuar abasteciendo al mundo. Sin embargo, remarcó la necesidad de impulsar inversiones en infraestructura, agrotecnología, semillas, genética y otros componentes vinculados al desarrollo de la producción.





