Entre el lunes 17 y el domingo 23, el mandatario publicó y compartió cientos de mensajes vinculados con el periodismo, además de realizar menciones despectivas durante sus discursos. En ese período recurrió a insultos, expresiones ofensivas y acusaciones contra periodistas y medios de comunicación, a quienes responsabilizó de difundir información falsa sobre la situación económica.
En sus cuestionamientos, Milei sostuvo reiteradamente que desde el periodismo se busca instalar la existencia de un malestar social relacionado con la economía, la caída del consumo y el aumento de la mora. El Presidente rechazó esas interpretaciones y defendió los resultados de su gestión.
Uno de los ejes de sus críticas estuvo relacionado con los datos oficiales sobre consumo, mora bancaria y crecimiento de la actividad económica. Milei cuestionó las interpretaciones realizadas sobre esos indicadores y sostuvo que existe una intención de presentar una situación diferente a la que reflejan los resultados de su administración.
Durante el discurso que brindó en el Council of the Americas, el Presidente volvió a utilizar expresiones descalificadoras contra el periodismo. Acusó a distintos profesionales de ser “corruptos, mentirosos, ensobrados, sicarios del micrófono” y cuestionó su capacidad intelectual. También afirmó que gran parte de los medios actúa con el objetivo de perjudicar a su Gobierno.
En esa oportunidad, además, se generó una controversia por las condiciones de acceso de los cronistas al lugar donde se desarrolló el discurso. El área audiovisual del Gobierno difundió imágenes en las que se mostraba la disposición de pantallas y parlantes en los pasillos para seguir la exposición presidencial. Milei respaldó públicamente esa explicación.
Luego, el mandatario volvió a cuestionar a quienes habían criticado su discurso y sostuvo que las reacciones negativas se debían a que había expuesto, según su interpretación, información que demostraba que determinadas afirmaciones periodísticas eran incorrectas.
Durante su visita a Rosario, Milei continuó con sus cuestionamientos. Se refirió a sus opositores como “operadores baratos” y volvió a acusar a sectores de la comunicación de actuar en contra de su Gobierno. También calificó como “odiadores de los datos” a quienes cuestionan sus políticas económicas.
Otro de los argumentos reiterados por el Presidente fue que las críticas hacia su gestión están vinculadas con la decisión del Gobierno de reducir la pauta oficial. Milei sostuvo que una parte mayoritaria del periodismo reaccionó contra su administración a partir de esa medida y volvió a acusar a distintos profesionales de publicar información falsa u omitir determinados datos.
En ese marco, también cuestionó las interpretaciones sobre los informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) relacionados con la evolución del consumo y la mora bancaria. Asimismo, hizo referencia al ritmo de crecimiento de la economía y a las expectativas que existían sobre su evolución.
“Entiendo que me odien. Me odian porque les corté la pauta. Me odian porque dejé en evidencia ante la sociedad que son corruptos, sucios, mentirosos”, sostuvo Milei al insistir con su interpretación sobre el origen de los cuestionamientos.
El Presidente también volvió a utilizar en redes sociales la frase “no odiamos lo suficiente a los periodistas”, una expresión que ya había empleado en otras etapas de fuerte confrontación con la prensa.
Los cuestionamientos generaron rechazo entre entidades vinculadas con la actividad periodística, que señalaron que la crítica y la discrepancia forman parte del debate público, pero advirtieron que las agresiones y los insultos deterioran ese intercambio.
La escalada de los últimos días no constituye un episodio aislado. Milei ya había protagonizado períodos anteriores de fuerte confrontación con el periodismo, durante los cuales llegó a compartir una cantidad considerable de mensajes críticos en un corto período de tiempo. En uno de esos episodios, durante las Pascuas, llegó a republicar cerca de 1.000 mensajes contra la prensa en cuatro días.





