En un contexto donde la escritura manuscrita ve una disminución frente a la creciente prevalencia de dispositivos digitales, la revista infantil Genios ha lanzado ‘Mi cuaderno de cursiva’, un libro de 48 páginas que está destinado a niños y niñas que están en los primeros años de la escuela primaria, con el fin de practicar y mejorar la escritura en letra cursiva. Este libro se encuentra a la venta en kioscos de diarios y revistas e incluye una lapicera de tinta borrable como regalo.
‘ Mi cuaderno de cursiva’ propone un enfoque de aprendizaje progresivo que va desde los trazos iniciales, pasando por las letras, los enlaces y las palabras, hasta culminar en la producción de breves textos significativos. Para facilitar la comprensión sobre cómo se forman las letras, las consignas utilizan ilustraciones. Por ejemplo, la letra “e” en minúscula se asemeja a la colita de un chancho, mientras que la “m” está compuesta por tres montañitas. De esta manera, algunas letras ascienden hacia el renglón superior, otras se mantienen bajas y algunas se descuelgan. Las actividades están agrupadas según tipos de trazos que comparten características en común.
Los ejercicios que presenta ‘Mi cuaderno de cursiva’ requieren que los niños observen, repasen, razonen y copien para ir adquiriendo confianza al trabajar con palabras que tienen significado para ellos. La meta no se limita a que logren una letra ordenada y legible, sino que buscan automatizar la escritura fluida, permitiéndoles concentrarse en cómo organizar lo que desean comunicar o explicar en un texto.
En Argentina, la enseñanza de la letra cursiva ha sido y sigue siendo un tema debatido. Desde hace varias décadas, los niños comienzan a escribir utilizando imprenta mayúscula, y la atención se centra más en su capacidad de comprensión y expresión que en el estilo de letra que utilizan para hacerlo. Sin embargo, las dificultades que enfrentan los niños en la lectoescritura, evidenciadas por evaluaciones internacionales como ERCE y PISA, han reavivado las discusiones sobre los métodos de enseñanza.
A este respecto, diversas investigaciones destacan la importancia de la escritura en cursiva debido a su trazo continuo. No es únicamente una cuestión de nostalgia, ya que la neurociencia ha comenzado a estudiar lo que ocurre en el cerebro al escribir a mano y las diferencias que se presentan en comparación con el mero acto de pulsar teclas.
El profesor Daniel Sinopoli, quien es director del Instituto de Ciencias Sociales de la UADE, publicó recientemente un artículo de opinión donde explica que “la mano no es una simple ejecutora de órdenes cerebrales, sino parte constitutiva del proceso intelectual. El pensamiento no ocurre aislado en alguna región abstracta del cerebro: necesita del movimiento, del ritmo y de esa conversación permanente entre la percepción y el gesto. El cuerpo piensa junto con la mente”.
De manera similar, los investigadores Audrey van der Meer y Ruud van der Weel han estado analizando este tema en el Laboratorio de Neurociencia del Desarrollo de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología. En un estudio que publicaron en 2024, concluyen que “la escritura a mano requiere un control motor fino sobre los dedos y obliga a los estudiantes a prestar atención a lo que están haciendo”, lo que sugiere que dedicar tiempo a esta actividad en las aulas podría tener un “impacto beneficioso en los patrones de conectividad cerebral relacionados con el aprendizaje y la memoria”.
En esta era digital, escribir en letra cursiva no implica renunciar al uso del teclado; de hecho, ambas actividades pueden coexistir y complementarse. Con ‘Mi cuaderno de cursiva’, Genios propone un enfoque escalonado para el ejercicio de la escritura, desde los primeros trazos hasta la creación de breves textos. Esto subraya que, tras la práctica de cada letra que se forma y se enlaza, hay una habilidad que refuerza el desarrollo cognitivo.





