Tras el encuentro, Caputo destacó el respaldo de la titular del Fondo a la política fiscal del Gobierno y señaló que ambas partes repasaron cuestiones económicas internas y externas. También confirmó que los equipos técnicos continuarán trabajando para completar la tercera revisión del programa, que todavía no cuenta con un acuerdo técnico para su aprobación formal.
Georgieva, por su parte, valoró los avances en los fundamentos económicos de la Argentina y su capacidad de resistencia frente a las dificultades internacionales. Además, destacó la disciplina fiscal en un contexto en el que numerosos países enfrentan elevados déficits presupuestarios.
La aprobación de la revisión resulta relevante para las cuentas externas argentinas. El desembolso previsto, de aproximadamente US$869 millones, contribuiría a compensar el pago de US$795 millones que el país realizó recientemente al organismo. A esto se suman otros vencimientos con el FMI por US$865 millones en noviembre y US$340 millones en diciembre.
Uno de los principales puntos de análisis es el cumplimiento de las metas fiscales correspondientes al primer semestre. Durante ese período, la Argentina registró un superávit primario de $6,29 billones, por debajo del objetivo de $6,86 billones establecido en el programa. Esta diferencia obligará al Gobierno a solicitar una dispensa, conocida como waiver, para que el organismo pueda aprobar la evaluación pese al incumplimiento de esa meta.
En materia de reservas, en cambio, el país alcanzó el objetivo neto previsto para junio, luego de que el FMI flexibilizara las condiciones exigidas.
Las negociaciones también se desarrollan en un escenario de incertidumbre sobre la evolución de la actividad económica. En julio, el indicador mensual registró una caída del 2,9%, un resultado que generó dudas sobre la continuidad de la recuperación y llevó a distintas proyecciones privadas a revisar sus estimaciones de crecimiento.
En ese contexto, tanto el FMI como el Banco Mundial redujeron sus pronósticos para la economía argentina en 2026. El Fondo recortó su previsión en 1,4 puntos porcentuales, hasta ubicarla en el 2,1%, mientras que el Banco Mundial ajustó su estimación al mismo nivel, frente al 3,6% que proyectaba en junio.
Con las conversaciones técnicas todavía abiertas, el Ejecutivo busca completar la revisión del programa y obtener la aprobación que habilite el giro de los fondos pendientes, en un período marcado por compromisos financieros con el organismo y perspectivas de crecimiento más moderadas.





