La ubicada en la ciudad que vio nacer la bandera se erige en el antiguo predio del Batallón 121, justo frente al Museo del Deporte Santafesino. Con el inicio de la competencia a solo horas de distancia, todos los departamentos ya estaban ocupados por los sueños y ambiciones de los deportistas.
Este complejo alberga cinco torres distribuidas en aproximadamente 34.500 metros cuadrados. Su construcción se finalizó en un tiempo récord de 15 meses, resultando en un total de 235 departamentos: 140 de dos dormitorios, 35 de una habitación y 60 de tres. Estas unidades se encuentran en la Zona Residencial, restringida exclusivamente para atletas y miembros de las delegaciones.
Se calcula que cerca de 1.700 atletas se hospedarán en este espacio durante los 15 días que durarán los Juegos. Aquellos que ya se encuentran en la Villa han aportado un toque de color a sus edificios pintados en tonos neutros, contrastando con las banderas de las naciones participantes. Al ingresar, destacan las de Bolivia y Guyana, seguidas de Perú, Chile, Uruguay, Argentina y Brasil, entre otras.
La delegación argentina ocupa gran parte del tercer edificio, mientras que Ecuador ha tomado varios departamentos en los pisos altos. Por su parte, el equipo brasileño ha decorado su área compartida con Perú con un gran cartel en verde, azul y amarillo que dice “Bem-vindos”.
En las plantas bajas de tres edificios se encuentran la oficina de seguridad, un centro médico y un área de atención al atleta, destinados a satisfacer las necesidades de los residentes.
Desde la organización señalaron que, aunque la arquitectura exterior de cada Villa es diferente debido a proyectos distintos, los departamentos son prácticamente iguales. Los atletas de Santa Fe, que albergará a 1.500 deportistas, y de Rafaela, que recibirá a 400, disfrutarán de las mismas comodidades y equipamientos de los que competirán en Rosario.
Una de las prioridades al diseñar las unidades fue la elección de las camas, equipadas con colchones cómodos para garantizar un buen descanso. Además, se atendió una necesidad común en este tipo de eventos, proporcionando un sistema de “banquito” que se puede añadir al pie de cada cama para los atletas más altos. Posterior a los Juegos, tanto las camas como los armarios de las habitaciones serán entregados al Ministerio de Desarrollo Social.
Dentro de la Zona Residencial, los atletas tienen acceso a un gimnasio dotado de maquinaria de alta gama y equipamiento específico para los deportes que se competirán en Rosario, similar a lo que se ofrece en las otras sedes.
En la gran carpa del gimnasio, se podía observar a deportistas levantando pesas y a esgrimistas venezolanos practicando tácticas de ataque y defensa. Tras el evento, el equipamiento se donará a la Policía provincial.
Además, se ha construido un salón de recreación con mesas de ping pong, pool, metegoles, un simulador de carreras y diversos juegos de mesa, ofreciendo un espacio para desconectar y relajarse.
El comedor, con capacidad para 450 personas, es otro aspecto destacado de la Villa. Cada atleta dispone de cuatro pases diarios, debiendo registrarse para garantizar un tiempo limitado de 30 minutos para cada comida.
El menú es diverso, incluyendo carnes (vacuna, cerdo, pollo y pescado) y una selección de pastas, acompañadas de ensaladas con verduras y cereales como quinoa y arroz. Para el desayuno, se ofrecen opciones tradicionales argentinas, junto a alternativas internacionales y platos sin gluten, además de la posibilidad de llevar un lunch box para quienes estén en entrenamiento durante las horas de comida.
Antes de ingresar a la Zona Residencial, los atletas pueden disfrutar de la Zona Internacional, que alberga un minimercado, una peluquería y un espacio al aire libre con juegos y sillas, donde pueden compartir con familiares y amigos.
Así es la Villa de Rosario, un pequeño barrio diseñado para que los deportistas se sientan como en casa durante su participación en los Juegos Suramericanos de Santa Fe.





