El incidente, que ocurrió el sábado, rápidamente llamó la atención más allá de la competencia debido a las imágenes que se difundieron en las redes sociales. Testigos presentes en el evento comentaron que Wietrzyk enfrentó el problema antes de completar la mitad del recorrido, pero optó por continuar, dejando restos en diversas áreas de la pista y en equipos que luego debían ser utilizados por otros atletas.
La polémica se intensificó porque el reglamento de Hyrox impone sanciones por acciones como escupir en la pista o arrojarse agua. Surge así la interrogante sobre por qué los organizadores o el personal médico no detuvieron a la atleta ante un asunto que podría haber representado un riesgo para la salud pública.
Asimismo, surgieron sospechas de un posible trato privilegiado por ser una deportista de élite respaldada por Puma, que es patrocinador oficial de Hyrox. La organización negó que esta relación hubiera influido en la decisión de permitir su continuidad.
Tras la competencia, Wietrzyk compartió en Instagram una imagen desde una camilla, acompañada de la frase “una victoria es una victoria”, aunque después eliminó la publicación, que ya había generado numerosas críticas por su elección de seguir participando.
La repercusión de estos hechos llevó a Hyrox a emitir un comunicado este lunes. La organización indicó que, a medida que el deporte avanza, aparecen situaciones cada vez más complejas que requieren mayor claridad. Aseguraron contar con “claros protocolos médicos y de biocontaminación”.
Explicaron que lo acontecido en Beijing fue “una situación inesperada” que diluyó los protocolos aplicables a competencias de élite y a aquellas de participación masiva, lo que generó “ambiguëdad” en su interpretación y aplicación.
“Reconocemos que esto puede, comprensiblemente, causar frustraciones, dudas y opiniones fervientes en nuestra comunidad. Estas preocupaciones son legítimas y, como organizadores, debemos estar preparados para escucharlas, investigar el incidente y responder adecuadamente para seguir mejorando”, añadieron desde Hyrox.
El asunto tomó mayor relevancia a través de los relatos de quienes compartieron el circuito con Wietrzyk. Una participante afirmó que la australiana continuó la prueba tras el episodio y que se vieron afectados diferentes sectores de la pista, así como máquinas y alfombras utilizadas por los demás competidores. Según esta testigo, la limpieza no fue inmediata, sino que se realizó al finalizar el día, contribuyendo a que algunas personas se mancharan e incluso resbalaran por las heces.
La controversia también se reflejó en medios de comunicación chinos. Un comentarista deportivo, Zhu Meng, expresó su preocupación sobre la culminación de la competencia ante un posible riesgo sanitario para los demás asistentes. Las críticas se multiplicaron en las redes sociales chinas, donde varios usuarios y competidores cuestionaron la falta de intervención por parte de la organización y el equipo médico. Algunos solicitaron incluso la devolución del costo de inscripción, que es de aproximadamente 150 dólares, argumentando que fueron expuestos a condiciones sanitarias inadecuadas.
Por otro lado, Hyrox indicó que Wietrzyk recibió amenazas en línea tras el incidente. La compañía aseguró que investigará dichos mensajes y aquellos identificados como responsables podrían ser excluidos de futuros eventos.
Fundada en Alemania en 2017, Hyrox ofrece un formato que combina ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de ejercicios funcionales, con el objetivo de completar el circuito en el menor tiempo posible. Esta disciplina ha crecido rápidamente, llevando a cabo competencias en más de 20 países, y su franquicia fue valorada en más de 600 millones de euros a finales de 2025, según reportes.
El suceso en Beijing ha abierto un debate que trasciende la singularidad del incidente, planteando cuestiones sobre hasta dónde puede llegar la determinación de un atleta de continuar compitiendo cuando su decisión puede poner en riesgo la seguridad y el bienestar de los demás competidores.





