La problemática cobró fuerza recientemente tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de una nueva ofensiva militar contra Irán y la amenaza de tomar control de la isla de Kharg, un vital centro exportador de petróleo del país persa. Estas afirmaciones se producen en el contexto de un conflictos que se extiende por más de tres meses y que podría repercutir en toda la región.
Por el momento, la selección iraní mantiene su participación y tiene programados sus partidos del Grupo G en territorio estadounidense. Se medirá con Nueva Zelanda el lunes 15, y con Bélgica el domingo 21, ambos encuentros en Los Ángeles, cerrando su fase de grupos el sábado 27 frente a Egipto en Seattle. En condiciones normales, el equipo tiene buenas posibilidades de avanzar a los 16avos de final.
No obstante, el contexto bélico ya afecta su participación. La delegación iraní debió establecer su base en México debido a las restricciones migratorias de EE. UU. y algunos miembros del staff solo pueden ingresar al país pocas horas antes de cada partido.
Asimismo, el clima político se torna cada vez más complicado. La Federación Iraní ha señalado que podría adoptar medidas severas si se producen manifestaciones políticas en los estadios o si considera que ciertos símbolos nacionales no son respetados. Aunque oficialmente no se ha mencionado una posible retirada, la situación ha begun a parecer plausible.
El reglamento contempla la opción de retirarse. Si una federación opta por ello, la Comisión Disciplinaria puede imponer severas sanciones tanto económicas como deportivas.
La sanción mínima supera los 550.000 euros si la baja ocurre en los 30 días previos al torneo. Además, la federación afectada tendría que devolver todos los fondos recibidos para la preparación y participación en la Copa del Mundo.
En el caso de Irán, esto implicaría reintegrar los 1,5 millones de dólares destinados a la preparación y otros 10,5 millones garantizados por su participación en el torneo.
Pero no se termina ahí. La FIFA tiene la capacidad de excluir a la federación de competiciones internacionales futuras e incluso reemplazarla por otro equipo.
El reglamento estipula que, si una selección se retira o es excluida, la FIFA tiene la facultad de designar un sustituto. Sin embargo, no existe un criterio automático definido ni se garantiza que el lugar pase al siguiente clasificado.
Siendo una plaza asiática, lo lógico sería que el sustituto provenga de la Confederación Asiática, aunque la decisión final recaerá en el Consejo de la FIFA. Estas alternativas han sido consideradas en las semanas recientes y, dado el inminente comienzo del torneo, parece poco probable que se convoque de emergencia a otro seleccionado.
En consecuencia, si Irán decide salir abruptamente del torneo sin tiempo para un reemplazo, el reglamento dictamina que perdería todos sus partidos restantes por walkover, resultando en un marcador adverso de 3-0.
Por ahora, esta situación es solo una hipótesis. Sin embargo, mientras continúan los bombardeos y la tensión se intensifica, el fútbol se encuentra cada vez más ligado al conflicto bélico.





