El suceso tuvo lugar en una escuela situada en la intersección de Rivadavia y Milburg, en la capital de la provincia. La docente, de 40 años, había expresado por escrito su inquietud respecto a las faltas de asistencia de la estudiante y la necesidad de una participación regular en clase.
Al recibir el mensaje en la libreta, la madre envió un audio por WhatsApp en el que afirmó: “Que sea la primera y última vez que a mi hija le escribas en su evaluación que ella debe asistir a clases, porque te voy a reventar la cara a piñas cuando te vea. Ya vas a ver, va a ser tu último día, así que vete avisando en tu casa”.
Según trascendió, la docente notificó de inmediato a las autoridades escolares y posteriormente presentó una denuncia en la Comisaría Comunitaria N° 4. La situación generó una mayor inquietud dado que la madre reside frente al establecimiento, incrementando el temor a un posible cruce entre ambas.
La Justicia local tomó cartas en el asunto al conocer el caso y emitió una orden de restricción de acercamiento urgente por un período de 90 días, que prohíbe a la madre acercarse a la maestra. La causa ha sido asignada al fiscal Diego Cortés, quien se encargó de formalizar la notificación de la medida. Este episodio ha vuelto a abrir el debate sobre la protección del personal docente y el creciente clima de violencia verbal y física en el ámbito educativo.
Por otro lado, un estudiante del Instituto Albert Einstein de Mar del Plata colocó un pasacalles con amenazas dirigidas a dos miembros del equipo directivo, lo que desató una alerta dentro de la institución. Ante esta situación, los docentes decidieron difundir una carta abierta para denunciar actos de violencia, discriminación y mensajes intimidatorios que, según ellos, se han vuelto comunes en su entorno laboral.
El pasacalles exhibido frente a la escuela contenía el mensaje: “Pablo y Ana, cuando se abusa de la autoridad se pierde. Quisieron meter mano y yo metí el brazo. Atte: El Intocable”. Este mensaje habría sido colocado por un alumno del nivel secundario que, tras ser inicialmente sancionado, logró regresar a la institución luego de presentar un recurso ante la Justicia Civil.
Los profesores del IAE emitieron un comunicado en redes sociales vinculando el acontecimiento a un clima de deterioro en la convivencia escolar: “Nos preocupa el momento en que la crueldad deja de escandalizar y se transforma en una pedagogía que enseña la desensibilización. Nos preocupa el momento en que la humillación se convierte en entretenimiento. Nos preocupa el momento en que la discriminación se disfraza de opinión”.
Además, los docentes decidieron hacer una intervención pública ante la gravedad de la situación, señalando: “Hoy decidimos frenar y actuar con este pequeño gesto simbólico en el inicio de este día. No podemos ni queremos hacer como si nada estuviera sucediendo en la escuela porque sí, efectivamente, están sucediendo hechos que nos conmueven”.
La carta también enumeró diversas situaciones que, según los educadores, se repiten cotidianamente en el ámbito escolar, tales como “burlas y menosprecio entre compañeros, miradas y voces que juzgan lo distinto, indiferencia ante el dolor del otro, mensajes de odio naturalizados, cantos insultantes y amenazas en la puerta de la escuela con agresiones y provocaciones explícitas a docentes y directivos.”





