Según explicaron desde la actividad, la tasa de interés de los préstamos fintech se determina a partir de cuatro factores principales: el costo de fondeo, el riesgo de los tomadores, el nivel de mora y la carga tributaria.
En cuanto al fondeo, las fintech señalan una diferencia con el sistema bancario tradicional. Mientras los bancos pueden utilizar los depósitos de sus clientes para otorgar créditos, las empresas fintech deben mantener disponibles los fondos de sus usuarios. Por ese motivo, necesitan recurrir a líneas de crédito otorgadas por bancos y otras fuentes formales de financiamiento, lo que genera un costo inicial mayor.
El segundo componente es el riesgo. Las fintech otorgan préstamos a personas que, en muchos casos, tienen ingresos provenientes de actividades lícitas pero no cuentan con registros formales ante organismos como ARCA o ANSES. Según el sector, esta característica incrementa el riesgo de incumplimiento y se refleja en las tasas aplicadas.
A esto se suma el nivel de mora. Ante una mayor proporción de préstamos impagos, las entidades deben contemplar un riesgo adicional al momento de determinar el costo del financiamiento. Desde el sector señalan que una suba de la morosidad termina impactando en las tasas de los créditos.
El cuarto factor es la carga tributaria. Las empresas fintech sostienen que en algunas jurisdicciones los impuestos pueden representar hasta un tercio del valor de la cuota de un crédito, lo que también incide sobre el costo final que enfrenta el usuario.
Desde el sector aseguran que las aplicaciones informan las condiciones de los préstamos y el costo asociado a cada operación, con el objetivo de que los usuarios puedan conocer el nivel de endeudamiento que asumirán antes de aceptar el financiamiento.





