El 25 de mayo, un grupo de al menos cuatro ladrones irrumpió en una vivienda en la calle Bermejo poco después de la medianoche. Armados y con linternas, accedieron a la propiedad por la parte trasera, con algunos de ellos sin cubrirse el rostro. Todo el suceso fue grabado por una cámara de seguridad; el video está disponible para los interesados. Afortunadamente, la casa estaba deshabitada esa noche. Los delincuentes se llevaron dos millones de pesos en efectivo y un fajo de dólares, y el propietario llegó a la vivienda solo minutos después de que los asaltantes se habían marchado.
Tres días después, el 28 de mayo, los sospechosos forzaron la entrada en la casa de un abogado de 63 años. Utilizando un destornillador, tres hombres rompieron una reja lateral y, dentro de la vivienda, maniataron tanto al abogado como a su empleada doméstica. Ambos fueron despojados de joyas, computadoras, dos mil dólares en efectivo y las llaves de su automóvil Ford Fiesta, que fue usado como vehículo de escape. Posteriormente, la banda realizó otro asalto.
A raíz de esto, la fiscal Paula Hertrig inició una investigación que contó con el apoyo de la Comisaría 9° de San Isidro, bajo la supervisión de la Superintendencia AMBA Norte I, dirigida por el comisario general Lucas Borge.
Las revisiones de las grabaciones de seguridad pública y privada llevaron a identificar los vehículos utilizados en las fugas, incluido un Volkswagen Vento y un Peugeot 308. Los operativos de allanamiento en Don Torcuato, Grand Bourg y Los Polvorines resultaron en la recuperación de varias joyas y objetos pertenecientes a las víctimas. La captura de Andrés P., de 20 años, se logró al rastrear el Volkswagen Vento, que tenía una orden de captura por robo correspondiente a una denuncia presentada el 23 de mayo en una comisaría de José C. Paz.
Leandro S., de 36 años y originario de Grand Bourg, es el tercer detenido; cuenta con múltiples antecedentes laborales, principalmente en empresas tercerizadoras. Fue arrestado vistiendo un buzo de Andreani Logística, donde se ha registrado su empleo desde al menos junio del año pasado. Otro familiar joven fue detenido en el mismo operativo.
En una versión inicial del caso, se especuló que Leandro S. podría haber utilizado su trabajo en la empresa de correo privado para realizar labores de inteligencia y recopilar información sobre posibles víctimas. Sin embargo, esta teoría fue rápidamente aclarada y desmentida, dado que él no participaba en repartos ni en trabajos de campo, ocupando un cargo en la planta donde no tenía acceso a datos de destinatarios, según confirmaron fuentes del caso. Por lo tanto, su empleo en Andreani parece ser una mera coincidencia.





