Este procedimiento es utilizado por algunas personas con la intención de mantener alejados a caracoles y babosas sin recurrir a productos químicos. No obstante, los expertos advierten que su aplicación debe ser moderada, dado que un exceso de sal puede impactar negativamente en el suelo y en el crecimiento de las plantas.
La mezcla se emplea como una barrera física que dificulta el movimiento de caracoles y babosas, que son plagas frecuentes en huertas y jardines. Las cenizas de madera generan una superficie áspera y seca, lo que complica el avance de estos moluscos. Por su parte, la sal gruesa intensifica este efecto, aunque su uso excesivo podría alterar las propiedades del suelo.
Algunos usuarios optan por este método para resguardar sus cultivos. Para llevar a cabo esta técnica, se requieren cenizas de madera frías y sal gruesa.
Se aconseja utilizar la menor cantidad posible y limitar la aplicación a áreas específicas, evitando cubrir amplias extensiones del terreno.
Pese a que las cenizas de madera pueden aportar ciertos minerales, el exceso de sal gruesa puede aumentar la salinidad del suelo, afectando tanto a las plantas como a los microorganismos que lo habitan. Por lo tanto, esta mezcla no debería emplearse como fertilizante ni distribuirse de manera uniforme en el jardín.
También es recomendable abstenerse de su uso en determinadas circunstancias. Antes de optar por este método, es aconsejable considerar otras alternativas para controlar caracoles y babosas que no impliquen la incorporación de sal al suelo. En caso de decidir utilizar esta mezcla, lo más prudente es hacerlo de forma puntual y moderada.





