Artan, uno de los 52 árbitros seleccionados para la Copa del Mundo 2026, llegó el miércoles a Mogadiscio, donde fue recibido por una multitud de periodistas y fanáticos del fútbol. A pesar de la adversidad, el árbitro se mostró optimista: “Estaré en el próximo Mundial y seguiré haciendo que Somalia esté orgullosa… No estoy desmotivado”, afirmó. Según indicó, contaba con la documentación adecuada y el visado pertinente.
La situación de los ciudadanos somalíes para ingresar a Estados Unidos es complicada, dado que el gobierno de Donald Trump implementó restricciones de viaje. En un comunicado, la policía de fronteras estadounidense (CBP) explicó que “un ciudadano somalí llegó al aeropuerto de Miami procedente de Estambul. Durante el proceso, se le sometió a una inspección adicional como parte de un procedimiento rutinario”. Al finalizar dicha inspección, el árbitro fue considerado inadmisible por problemas en la verificación de antecedentes.
Artan, reconocido como el mejor árbitro africano de la temporada anterior, comparte su nombre con un líder del grupo armado Al Shabab, que opera en Somalia. Al respecto, comentó que durante su detención le realizaron varias preguntas sobre el grupo, a lo que respondió que no tenía relación alguna y que se encontraba en Estados Unidos solo para desempeñar su labor como árbitro.
El caso generó una fuerte reacción en Somalia, donde el Ministerio de Juventud y Deportes defendió la integridad de Artan y lamentó la falta de éxito en las gestiones diplomáticas que buscaban revertir su expulsión. La FIFA, por su parte, señaló que no podía intervenir en los procedimientos migratorios de los países anfitriones.
A su llegada a Somalia, el primer ministro Hamza Abdi Barre recibió a Artan, quien fue elogiado por su trayectoria y animado a continuar su carrera en el más alto nivel.
La historia del árbitro se volvió viral en el contexto de las políticas inmigratorias de la administración Trump, generando críticas de varios miembros del Partido Demócrata, incluyendo a Hillary Clinton, quien se manifestó sobre la importancia de permitir la entrada de funcionarios para llevar a cabo su labor en eventos de esta magnitud: “Como anfitrión de la Copa del Mundo, Estados Unidos no debería impedir de manera frívola que los funcionarios ingresen al país para hacer su trabajo. Es terriblemente retrógrado y contraproducente”.
Finalmente, al regresar, Artan fue recibido con honores en el aeropuerto de Mogadiscio, donde agradeció al gobierno y al pueblo somalí, así como a la FIFA, por el apoyo brindado. “Les prometo, si Dios quiere, que asistiré al próximo”, concluyó.





