Desde la noche anterior, los peregrinos comenzaron a concentrarse en los alrededores del templo ubicado en la calle Cuzco, con las tradicionales espigas de trigo como símbolo de sus pedidos y promesas. Bajo la consigna “San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo”, los asistentes llegaron para participar de una de las celebraciones religiosas más convocantes del año.
La jornada estuvo atravesada por el contexto económico y social. Muchos fieles se acercaron para pedir por empleo, mejores condiciones de vida y bienestar para sus familias, mientras otros llegaron para agradecer favores concedidos.
El movimiento de personas modificó la dinámica habitual del barrio, con cortes y cambios en la circulación del transporte en las inmediaciones de la estación Liniers. Las filas de asistentes se extendieron durante varias cuadras mientras esperaban ingresar al santuario.
En los alrededores hubo puestos de venta de artículos religiosos, alimentos y bebidas, además de actividades organizadas por grupos comunitarios que acompañaron a los peregrinos durante la espera.
Sacerdotes y colaboradores religiosos recorrieron la zona para brindar asistencia, bendiciones y espacios de confesión a quienes se acercaron al santuario.
Durante la misa principal, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, realizó críticas a la dirigencia política y planteó reclamos vinculados a la situación social, el acceso al trabajo, los ingresos y el costo de los servicios.
La celebración también estuvo marcada por la expectativa ante la futura visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, un acontecimiento que renovó el entusiasmo entre los fieles.
A lo largo del día, Liniers volvió a convertirse en un punto de encuentro para miles de personas que llegaron desde distintos lugares del país. La tradición de cada 7 de agosto volvió a reflejar las preocupaciones y esperanzas de quienes se acercan al santuario en busca de acompañamiento y fortaleza.





