Se trata de César Neira, quien estuvo a cargo durante cuatro años de la cochera dependiente de la Secretaría General de la Presidencia. Durante su declaración, realizada de manera virtual, explicó que tenía bajo su responsabilidad la organización de los vehículos oficiales y el trabajo de los choferes.
La fiscalía le consultó por un automóvil Ford con patente HBU-606, mencionado en registros del chofer Oscar Centeno, quien vinculó ese vehículo con supuestos movimientos de entrega de dinero.
En un primer momento, Neira aseguró no recordar información sobre el automóvil. Luego, tras ser consultado por un acta firmada por él que acreditaba el retiro del vehículo de una automotriz en 2008, confirmó que había realizado esa gestión y que posteriormente el auto quedó a disposición de la flota presidencial.
El vehículo es mencionado en distintas anotaciones incorporadas al expediente, en las que se describen supuestos traslados vinculados con la investigación.
Durante la jornada también declararon otros testigos vinculados a la Dirección Nacional de Vialidad. Uno de ellos brindó detalles sobre el funcionamiento interno del organismo y sobre documentación relacionada con licitaciones, adjudicaciones y obras realizadas entre 2003 y 2015.
Otro testigo, integrante de equipos de auditoría, explicó aspectos técnicos vinculados con la actualización de valores de contratos de obra pública y señaló que los anticipos financieros fueron utilizados en distintos períodos como parte de la gestión de los contratos.
Ante consultas de la querella, indicó que en auditorías se había observado una concentración de obras públicas en la provincia de Santa Cruz en un mismo grupo empresario, aunque señaló que esa situación no implicaba necesariamente una irregularidad y que podía estar vinculada con características competitivas de las empresas locales.





