El salario en la costura no era suficiente, y su deseo de pasar más momentos con su hija la llevó a buscar una alternativa. Motivada por su hermano, quien ya trabajaba en el sector del transporte, Rosa decidió incursionar en el manejo y realizó una inversión de entre 3000 y 4000 euros en su capacitación y en obtener los permisos necesarios para convertirse en camionera.
El comienzo no fue sencillo. Rosa inició su carrera en el transporte internacional, donde pasaba hasta dos semanas alejada de su hogar y ganaba apenas 1700 euros al mes. “Cuando empiezas, lo haces ganando muy poco”, recuerda. Sin embargo, esa experiencia le permitió familiarizarse con el sector, y eventualmente buscó una opción que le permitiera estar más cerca de su hija.
La solución llegó con el transporte nacional y el turno nocturno, un horario que ya conocía por su labor anterior en seguridad. De esta forma, logró incrementar sus ingresos y organizar mejor su rutina familiar: “Me da igual irme a trabajar a las 23 y dormir cinco horas, gano hasta 2300 euros al mes”, comenta.
Rosa concluye su jornada a las ocho de la mañana. Aunque admite que no siempre es fácil coordinar los horarios, aprecia la posibilidad de equilibrar su trabajo con la maternidad. “Trabajo mucho de noche, pero me permite conciliar con la maternidad”, afirma.
Su jornada diaria de manejo oscila entre ocho y nueve horas, aunque las esperas en las plataformas logísticas —especialmente durante las descargas— pueden alargar su jornada. “Cuando tengo que esperar dos horas, aprovecho para dormir”, explica. A pesar del cansancio y la culpa por no estar siempre en casa, Rosa valora cada momento libre que puede pasar con su hija.
Para ella, el esfuerzo merece la pena si le permite ofrecer una vida de mayor calidad a su hija y estar presente en su crianza, aunque eso signifique enfrentar noches largas y jornadas desafiantes.





