En un comunicado, la administración de la comunidad enfatizó el compromiso con “una ciudad que elige la convivencia armónica con el ecosistema” y el respeto por la vida silvestre. El comunicado también señala que “el vecino no representa el espíritu de nuestra comunidad”. En el marco de la investigación, se descubrió que a Sebastián Favre, de 49 años, se le hallaron una “réplica de arma de puño a gas calibre 50 y el pantalón utilizado, que se observa en el video”.
En relación con el uso de armas, Nordelta indicó que su presencia en una zona residencial “implica un peligro inadmisible para la integridad y la tranquilidad del resto de los vecinos”. La entidad también informó que ha proporcionado a la Justicia toda la documentación y material disponible, reiterando su colaboración habitual en estas situaciones.
La protección de la biodiversidad y la seguridad de los residentes son consideradas por la administración como “prioridades innegociables”, según concluye el comunicado emitido.
El altercado se hizo público después de que, el 17 de septiembre, el vecino en cuestión decidiera disparar a los carpinchos que se encontraban en su patio. Nordelta confirmó que “fueron los propios vecinos del barrio quienes, preocupados por el cuidado de la comunidad y la fauna, alertaron sobre lo sucedido”.
Como resultado, se presentó una denuncia para solicitar a la Justicia una investigación, y se notificó a la Dirección Provincial de Flora y Fauna sobre el incidente.
La presencia de carpinchos en Nordelta, un exclusivo desarrollo inmobiliario en la zona norte, ha generado una controversia continua a lo largo de los años. Durante la pandemia, se viralizaron videos que mostraban a estos animales transitando en grandes grupos por las calles internas de la urbanización.
A principios de este año, se produjo otra polémica cuando personal de la Dirección de Flora y Fauna de la Provincia planificó un operativo para desalojar a los carpinchos, lo que motivó la autoconvocatoria de una ONG de vecinos para impedir dicha acción. Los impulsores de la medida argumentaban que el traslado era solo parcial e incluía a una familia de animales que se había instalado en un área con riesgo de atropellamiento. Desde la administración de Nordelta se comunicó que, en ese momento, existían alrededor de 900 ejemplares dentro de la urbanización.





