Las opciones más comunes incluyen el termotanque, el calefón y el sistema solar. La principal distinción radica en que algunos aparatos calientan el agua al momento de su uso, mientras que otros la almacenan en un reservorio, lo cual tiene repercusiones en el consumo energético y en el modo de funcionamiento.
Por esta razón, es crucial considerar aspectos como el número de habitantes de la vivienda, la presión del agua y la fuente de energía disponible antes de tomar una decisión.
Una de las alternativas más populares es el termotanque, que se caracteriza por su funcionamiento por acumulación. Este dispositivo conserva una cantidad específica de agua y la mantiene a la temperatura deseada. Funciona tanto a gas como mediante electricidad, destacándose por no requerir mucha presión, aunque una vez que se consume la reserva, necesita tiempo para volver a calentar el agua.
En contraste, el calefón calienta el agua de manera instantánea a medida que esta circula por el aparato. Proporciona agua caliente de forma continua, pero requiere una presión adecuada para encenderse correctamente y, en caso de que se abran varias canillas simultáneamente, puede perder caudal.
Además, presenta un menor consumo energético. En este sentido, el arquitecto Marcelo Seia explicó: “El calefón consume mucho menos energía que el termotanque. ¿Por qué? Porque básicamente funciona cuando lo estamos usando, nada más que ahí”.
El termotanque solar, en última instancia, es un sistema que utiliza la radiación solar para calentar el agua, lo que puede contribuir a una considerable reducción del uso de gas o electricidad en el hogar. Sin embargo, su instalación requiere condiciones específicas.
En términos generales, si en la vivienda hay buena presión y se busca un suministro de agua caliente continuo con menor consumo energético, el calefón se presenta como la opción más aconsejable. Para una familia numerosa o un hogar con limitada presión, el termotanque suele resultar más práctico.
El termotanque solar puede ser una alternativa interesante para quienes desean disminuir el consumo de energía convencional y cuentan con un espacio adecuado para su instalación. Por lo tanto, la elección dependerá, en gran medida, de las particularidades de la vivienda, el consumo esperado y el presupuesto disponible.





