Los datos del Indec muestran que las importaciones disminuyeron un 1,8% interanual en septiembre en valores nominales. Al descontar el aumento de los precios de los productos importados, la contracción superó el 11%. Entre los rubros más afectados se encontraron las piezas y accesorios para bienes de capital, con una baja del 11%, y los bienes de capital, que retrocedieron un 16,6%.
La tendencia también se refleja en el acumulado de los primeros nueve meses del año: las compras al exterior cayeron un 2,5% en valor y un 9,7% en cantidades. El resultado se produce después de un período de fuertes oscilaciones, marcado por el desplome de 2024, la recuperación de 2025 y una nueva contracción durante 2026. En términos de volumen, las importaciones habían bajado un 21,2% en 2024 y aumentado un 38,9% en 2025.
La composición del comercio exterior también experimentó cambios. Entre enero y septiembre, las cantidades importadas de bienes de capital y sus componentes disminuyeron un 13,9%, mientras que las piezas y accesorios destinados a esos bienes registraron una caída del 25,9%. El retroceso coincide con la debilidad de la actividad industrial, que acumuló una baja del 2,7% en el año y operó en agosto al 58,5% de su capacidad instalada.
En contraste, los bienes de consumo tuvieron una reducción más moderada, del 2,7% en lo que va del año, mientras que las cantidades de automóviles importados aumentaron un 7,6% interanual. Durante el tercer trimestre de 2026, el volumen desestacionalizado de bienes de consumo se ubicó aproximadamente un 35% por encima del promedio de 2023. En el caso de los vehículos, fue 3,2 veces superior.
La evolución de las compras externas está vinculada con el nivel de actividad, la inversión y el consumo interno. La combinación de la regularización del comercio exterior y la apreciación cambiaria impulsó inicialmente las importaciones, con una expansión especialmente marcada en determinados bienes finales. Sin embargo, la desaceleración económica volvió a presionar sobre los volúmenes adquiridos en el exterior.
El comportamiento desigual entre sectores también refleja las diferencias en el desempeño de la economía. Mientras la agroindustria, la minería y la energía muestran una dinámica particular, otros rubros enfrentan mayores dificultades. La industria, en especial, depende de insumos importados para sostener sus procesos productivos y se encuentra entre los sectores más perjudicados por la caída de la actividad.
En ese contexto, los vehículos y los envíos realizados mediante servicios de courier aparecen entre las categorías cuyas importaciones crecieron durante el año, aunque no se dispone de datos sobre las cantidades correspondientes a estos últimos. La evolución también podría estar relacionada con una anticipación de compras externas durante el año anterior, en un contexto electoral, para asegurar mercadería y administrar las divisas de las empresas.
La apertura comercial, además, reavivó el debate sobre la competencia entre los productos importados y los fabricados en el país. El ingreso de bienes del exterior puede reducir costos y ampliar las opciones disponibles para empresas y consumidores, pero también plantea interrogantes sobre el impacto en la producción nacional y el empleo. La sustitución de productos locales por importados no depende exclusivamente del tipo de cambio, sino también de las condiciones del régimen cambiario.
La debilidad de las importaciones, al mismo tiempo, contribuye a explicar la mejora del superávit comercial. Al excluir el efecto estructural de las exportaciones vinculadas con Vaca Muerta, el saldo comercial acumulado entre enero y septiembre de 2026 mejoró en aproximadamente US$11.000 millones frente al mismo período del año anterior. De ese incremento, unos US$3.600 millones correspondieron a mayores cantidades exportadas y US$5.500 millones a menores volúmenes importados.
La evolución futura del comercio exterior estará ligada a la recuperación de la actividad económica. Si la inversión, la producción y el consumo vuelven a ganar impulso, las compras externas podrían recuperarse y modificar el resultado de las cuentas comerciales, que hasta ahora se beneficiaron, en parte, de la contracción de las importaciones.



