La determinación se tomó después de analizar distintas alternativas operativas y comerciales. Entre los factores que incidieron figuran las limitaciones tecnológicas y de infraestructura de una instalación con más de 50 años de funcionamiento, las variaciones del mercado y las condiciones de abastecimiento de insumos.
El cese se limitará a la fabricación de ambos productos en Campana y no implica, según lo informado, el abandono de las demás actividades de la compañía en el país. En esta operación, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) cuenta con una participación del 17,5% de la producción total.
El impacto laboral es uno de los aspectos centrales de la decisión. Los 110 empleados de la planta serán desvinculados, en una medida que también repercutirá en sus familias. La compañía, por su parte, sostuvo que mantendrá su compromiso con Argentina y continuará invirtiendo en infraestructura y activos productivos vinculados con la transformación de materias primas agrícolas.
El cierre de esta línea industrial ocurre mientras la empresa conserva una posición relevante en el comercio exterior agroindustrial argentino. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el primer semestre de 2026 declaró ventas externas por 11,6 millones de toneladas, el mayor volumen registrado por una firma en ese período en al menos cinco años.
Con ese desempeño, encabezó el ranking de agroexportadores y concentró cerca del 22% del total declarado por el sector. El crecimiento de su participación se produjo tras la integración con Viterra, cuya fusión quedó consolidada en julio de 2025.
La actividad de Bunge en Argentina comprende la comercialización de granos, la molienda de soja y girasol, la elaboración de aceites vegetales y la distribución de fertilizantes. La empresa tiene más de 140 años de trayectoria en el país, emplea aproximadamente a 4.500 personas y cuenta con unas 60 instalaciones.
A nivel internacional, opera en más de 50 países y reúne cerca de 34.000 empleados, además de más de 500 instalaciones y terminales portuarias. Tiene su sede registrada en Ginebra, Suiza, y su sede corporativa en St. Louis, Estados Unidos.
La planta de Campana producía dos insumos relevantes para la actividad agrícola. El amoníaco es una materia prima fundamental para la industria de fertilizantes, mientras que el tiosulfato de amonio se utiliza para elaborar fertilizantes líquidos que aportan nitrógeno y azufre, nutrientes necesarios para el desarrollo de distintos cultivos. Su producción en esa instalación había comenzado en octubre de 2004.
El mercado de fertilizantes depende, entre otros factores, de las decisiones de inversión de los productores agropecuarios, que evalúan el costo de los insumos frente a los precios de los granos y las necesidades de cada campaña. En Argentina, la demanda está estrechamente vinculada con la producción de cereales y oleaginosas. El maíz y el trigo requieren importantes aportes de nitrógeno, mientras que la soja y el girasol también necesitan fuentes de nutrientes para sostener el desarrollo de los cultivos.
De esta manera, el cese de la producción en Campana marca el final de una actividad industrial vinculada con el abastecimiento de insumos agrícolas, aunque la compañía mantendrá sus otras operaciones productivas y comerciales en el mercado argentino.




