El indicador ya había retrocedido 4,8% en julio, luego de las mejoras registradas durante mayo y junio. La nueva baja muestra que la recuperación de la confianza que había comenzado a observarse durante parte del primer semestre todavía no logró consolidarse.
A pesar de la caída mensual, en la comparación interanual el índice mostró una mejora del 0,7%, después de ocho meses consecutivos de descensos.
El relevamiento fue realizado entre el 4 y el 13 de agosto en 40 grandes centros urbanos y contempla la evaluación de las familias sobre su situación económica actual, sus expectativas para los próximos meses y su disposición al consumo.
La caída del índice se concentró principalmente en el interior del país, donde retrocedió 3,79%. Aun así, esa región mantuvo el nivel más elevado, con 43,8 puntos. En la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, el indicador aumentó 0,1%, hasta los 39,9 puntos, mientras que en el Gran Buenos Aires subió 0,4%, hasta alcanzar los 38,3 puntos.
También se observaron diferencias según el nivel de ingresos. En los hogares de menores recursos, el índice aumentó 2,1% mensual y alcanzó los 36,8 puntos. En los sectores de mayores ingresos, en cambio, cayó 1,8% y se ubicó en 42,7 puntos.
En la comparación interanual, la confianza de los hogares de menores ingresos retrocedió 0,5%, mientras que entre los sectores de mayores ingresos registró una mejora del 1%.
El componente de Condiciones Presentes, que mide la evaluación de los encuestados sobre su situación personal y la marcha de la economía, cayó 3,2% frente a julio y quedó en 33,1 puntos. En comparación con agosto del año pasado, el retroceso fue del 1,7%.
El deterioro de este componente se produce pese a la desaceleración de la inflación y a una mayor estabilidad en algunas variables fiscales y monetarias. En paralelo, el aumento de la mora crediticia y las dificultades vinculadas con el empleo y la actividad económica continúan condicionando la percepción de las familias.
En contraste, el componente que mide las expectativas de los consumidores sobre el futuro mostró una mejora de 0,4% mensual y 2,4% interanual, hasta alcanzar los 47,4 puntos. Este indicador se mantuvo por encima del resto de los subíndices.
La disposición a adquirir bienes durables, sin embargo, continuó entre los componentes más débiles y registró una caída del 4%. Las altas tasas de interés, el costo del financiamiento y la situación de los ingresos limitan decisiones vinculadas con la compra de electrodomésticos, automóviles y otros bienes de mayor valor.
Al analizar la evolución del indicador durante la gestión de Javier Milei, el índice acumuló una mejora del 1,1% durante los primeros 32 meses. Sin embargo, la percepción sobre la situación personal cayó 5,4%, mientras que la evaluación de la economía en general retrocedió 19,1%.
En el mismo período, las expectativas vinculadas con la compra de bienes durables aumentaron 91,3%, aunque partían de niveles particularmente bajos.
El máximo del índice durante la actual gestión se registró en enero de 2025, cuando alcanzó los 47,38 puntos. Desde entonces, acumuló una caída del 15,1%. En sentido contrario, desde el mínimo de enero de 2024, cuando había descendido a 35,6 puntos tras las primeras medidas del Gobierno, el indicador acumula una recuperación del 13%.
La evolución de agosto refleja así un comportamiento desigual entre los distintos componentes de la confianza: mientras la evaluación del presente y la predisposición a realizar compras importantes se deterioraron, las expectativas sobre el futuro mostraron una mejora.





