Las naciones de África oriental y austral están tomando medidas para enfrentar este fenómeno, ante previsiones que sugieren efectos devastadores que podrían desplazar a millones de personas en la zona.
Las Naciones Unidas emitieron una advertencia el 30 de julio, afirmando que El Niño de este año será ‘sin precedentes’, una afirmación respaldada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que señala que este evento se debe a las ‘excepcionalmente cálidas’ aguas del océano Pacífico.
El Niño provoca alteraciones en las dinámicas atmosféricas como resultado del aumento de la temperatura en el océano Pacífico. Según Jully Ouma, jefe del Programa de Sistemas Regionales de Alerta Temprana del Centro de Predicción y Aplicaciones Climáticas (ICPAC) de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), el impacto variará entre fuerte lluvia y sequía, dependiendo del país. Mientras que países como Yibuti, Sudán y Sudán del Sur enfrentarán principalmente sequías, otros como Uganda, Kenia, Ruanda, Burundi, Somalia y partes de Etiopía experimentarán inundaciones.
Se prevé que el periodo más crítico ocurra entre noviembre y diciembre, aunque los efectos podrían extenderse hasta febrero de 2027.
Por otro lado, en la capital de la provincia de Sumatra del Sur en Indonesia, las escuelas han cambiado al mode de enseñanza a distancia desde el miércoles, debido a un aumento en la contaminación del aire provocada por incendios forestales. Esta situación afecta a más de 1,4 millones de estudiantes en el país.
Indonesia ha lidiado con incendios forestales durante décadas, pero este año la intensificación de El Niño, junto con una extensa temporada seca, ha exacerbado los daños. La bruma tóxica ha cruzado fronteras, llegando a Filipinas y alcanzando niveles que han llevado a las autoridades de Malasia a declarar un estado de emergencia en una zona de Sarawak, en Borneo, debido a la amenaza a la salud pública.





