Las declaraciones se produjeron luego de que la inflación de agosto se ubicara en 1,7%, el registro más bajo en 14 meses y también el menor para ese mes desde 2017. Sin embargo, todavía persisten interrogantes sobre la evolución de los precios durante septiembre y sobre la posibilidad de sostener la desaceleración.
Las estimaciones privadas relevadas para las primeras semanas del mes muestran aumentos en alimentos y bebidas. Durante la tercera semana de septiembre, una medición registró una suba de 0,7% y calculó una inflación acumulada del 2,7% para las últimas cuatro semanas. A partir de esos datos, proyectó un incremento general cercano al 2% para septiembre.
Otro relevamiento registró un aumento de 0,6% en alimentos y bebidas durante la tercera semana del mes. La categoría acumuló una suba estimada del 1,8% en las últimas cuatro semanas, 0,3 puntos porcentuales por encima de la medición anterior.
Dentro de los alimentos, la carne aumentó 1,1%, las verduras 2,3%, las bebidas 0,8% y los productos panificados 0,7%. Las bebidas fueron, además, el principal componente del incremento acumulado en alimentos, con una suba mensual del 9,3% y una participación del 70% en la inflación promedio de esa categoría durante las últimas cuatro semanas.
La evolución de septiembre será relevante para determinar si el registro de agosto marca una consolidación de la desaceleración o si persisten presiones sobre el nivel general de precios.
Furiase destacó que el programa económico logró reducir rápidamente la inflación, al pasar de un ritmo de aumento diario del 1% a una variación interanual cercana al 30%, en un contexto en el que también se mantiene el crecimiento de la economía.
En ese punto, el funcionario reconoció una desaceleración del crecimiento. Mientras que durante 2025 la expansión alcanzó el 4,5%, actualmente se ubica más cerca del 2% interanual.
Los últimos datos oficiales disponibles mostraron que la actividad económica creció 2,7% interanual en junio y 0,8% respecto de mayo. Sin embargo, algunos indicadores correspondientes a julio reflejaron una evolución más débil: la construcción registró una caída interanual del 4,5% y la industria retrocedió 4,9%.
El secretario de Finanzas también comparó el proceso actual con otros programas de estabilización implementados en el pasado y sostuvo que la estrategia vigente permitió evitar distintos episodios que habían acompañado experiencias anteriores.
Entre ellos, mencionó la hiperinflación, el default, la reestructuración de depósitos en pesos, el corralito y la ruptura de contratos. Según su interpretación, evitar esos escenarios permitió llevar adelante una reducción de la inflación junto con crecimiento económico y sin un incremento significativo de la pobreza.
Otro de los ejes de la exposición fue la relación con el Fondo Monetario Internacional, en momentos en que comienza la tercera revisión del acuerdo en el país. Furiase afirmó que las metas establecidas se encuentran por encima de los objetivos previstos y destacó especialmente la evolución de las reservas.
Según detalló, el programa contemplaba inicialmente compras de reservas por entre US$7.000 millones y US$10.000 millones, mientras que la estimación actual apunta a alcanzar unos US$14.000 millones. También sostuvo que la recomposición de las reservas netas superó las metas establecidas.
El funcionario señaló además que existe un intercambio permanente con el organismo internacional para seguir la evolución de las distintas variables contempladas en el programa.
De esta manera, el Gobierno busca consolidar el proceso de estabilización de precios mientras enfrenta el desafío de sostener el crecimiento económico y continuar fortaleciendo las reservas. La evolución de la inflación durante septiembre y de los principales sectores de actividad será determinante para medir el comportamiento de ambas variables en los próximos meses.





