La iniciativa aún no ha sido dictaminada y el momento para su análisis es desfavorable, por lo que es poco probable que se trate antes de que finalice el receso invernal a finales de julio. Para ilustrar la situación actual en la Cámara alta: el oficialismo intentará aprobar la ley de propiedad privada el jueves 16, siempre que haya quórum, tras un despacho firmado en mayo que ha tenido hasta 13 borradores.
La urgencia del Gobierno se hizo evidente tras la reactivación de una cautelar a favor de las universidades y las insistentes demandas de gobernadores por el retraso en la transferencia de millonarios fondos para importantes obras necesarias. Este fue el foco de la primera reunión que representantes de las bancadas dialoguistas del Senado mantuvieron con el nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien estuvo acompañado por los principales referentes del Ejecutivo en asuntos energéticos.
Recientemente, la propuesta enfrentó un revés desde su propio bloque. Durante una reunión de Labor Parlamentaria, la presidenta de la Cámara alta, Patricia Bullrich, expresó que la iniciativa “sigue fría”. Además, cuestionó algunas de las propuestas de reforma electoral promovidas por el Gobierno. Esto plantea la interrogante de si la ex ministra actúa de manera independiente o si existe una estrategia en conjunto. Las especulaciones al respecto son numerosas.
Tras el encuentro con Santilli, se confirmó que las negociaciones con el Ejecutivo continúan centradas en la ley de zonas frías, que según algunas fuentes “va a salir; quizá más ajustada, pero va a salir”, a pesar de la necesidad de simplificar una agenda que se ha vuelto ya muy compleja. Los aliados del oficialismo insistieron en que el primer semestre del año era el momento óptimo para avanzar con la aprobación de leyes, pero parece que no se aplicaron estos consejos, lo que ha llevado a que surjan diálogos directos entre los legisladores dialoguistas y el Gobierno.
¿Cuáles son las expectativas del Ejecutivo? Si logra contar con los 21 votos de su bloque, podría sumar tres del PRO y unos pocos radicales. En el caso de la UCR, de los diez miembros, menos de la mitad se espera que lo respalde. A esto se suman los legisladores provinciales y peronistas que han abandonado el interbloque K, independientemente de su situación con los gobernadores. La incorporación también de las zonas cálidas, que implican subsidios a la energía eléctrica, en la Cámara baja, así como algunas promesas respecto a una posible norma, ayudarían a avanzar en este asunto. Todo esto, a la espera de que se firme un despacho en comisión.
La agenda legislativa incluye otros temas de relevancia, como salud mental, etiquetado frontal, biocombustibles y la ley de Hojarasca, que ya cuenta con dictamen y podría tratarse el 6 de agosto en caso de que se convoque a sesión. Además, se espera si se enviará al Senado el proyecto relacionado con la Carta Orgánica del Banco Central, como insinuó Bullrich.
Si la Cámara de Diputados continúa avanzando en otros proyectos, se podrían acumular hasta una docena de iniciativas, lo que complicaría el escenario para los cuatro meses restantes del período ordinario, que finaliza a fines de noviembre, salvo que se considere una prórroga o una convocatoria a sesiones extraordinarias. En este último caso, Bullrich logró destacar en diciembre y febrero pasados, pero tras ello perdió parte del control que ejercía sobre la Cámara alta, y ahora el Ejecutivo busca avanzar en sus propias iniciativas. Los resultados obtenidos en la primera mitad de la gestión libertaria no han sido significativos, y en cuanto a la reforma política, no hay consenso entre los aliados para llegar a una decisión final antes del último trimestre del año.





