Un relevamiento de precios correspondiente a septiembre muestra que, en promedio, los cortes vacunos cuestan un 128% más que los porcinos en las carnicerías. En los hipermercados, en tanto, la diferencia promedio se ubica en el 95%.
El asado es uno de los ejemplos más claros. Su precio promedio en las carnicerías llega a $23.000 por kilo, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $8.200. De esta manera, el mismo presupuesto destinado a un kilo de asado permite comprar cerca de 2,8 kilos de pechito.
La diferencia también se trasladó a los cortes utilizados habitualmente para preparar milanesas. La nalga vacuna tiene un valor promedio de $25.000 por kilo, frente a los $10.000 de la nalga de cerdo. En otras palabras, por el precio de un kilo de nalga vacuna se pueden comprar 2,5 kilos de la alternativa porcina.
Una situación similar se observa con la bola de lomo: el corte vacuno ronda los $22.000 por kilo, mientras que el porcino se comercializa a $10.000, con una brecha del 120%. En la cuadrada, los valores son de $21.000 y $10.000 respectivamente, lo que representa una diferencia del 110%. En todos estos casos, el mismo desembolso permite llevar más de dos kilos de carne de cerdo por cada kilo de carne vacuna.
También existen diferencias importantes en otros cortes. El bife angosto vacuno se ubica en torno a los $18.000 por kilo, mientras que el carré con hueso de cerdo cuesta $8.200. Así, el valor de un kilo del corte vacuno equivale aproximadamente a 2,2 kilos de costillitas de cerdo.
La brecha más amplia aparece entre el lomo vacuno y el solomillo de cerdo. El primero alcanza los $35.000 por kilo, contra $12.000 del segundo, una diferencia del 192%.
En las grandes cadenas comerciales la distancia de precios también es considerable, aunque menor que en las carnicerías. Allí, el pechito de cerdo tiene un valor de $7.800 por kilo, mientras que el asado vacuno llega a $17.500. La relación permite adquirir unos 2,25 kilos de pechito por cada kilo de asado.
Los cortes destinados a milanesas mantienen una diferencia similar. En supermercados, la nalga de cerdo cuesta $12.000 por kilo frente a los $18.000 de la vacuna. La bola de lomo porcina se ofrece a $12.000, contra $19.000 de la vacuna, y la cuadrada de cerdo alcanza los $12.000 frente a $18.500 de su equivalente vacuno.
El cambio de precios comenzó a reflejarse también en la oferta disponible para los consumidores. Las milanesas de cerdo pasaron a formar parte de la propuesta habitual de las carnicerías y se ampliaron las alternativas de carne picada y hamburguesas elaboradas con esta proteína. En los supermercados también creció la presencia de productos envasados al vacío, entre ellos costeletas y carne picada, con disponibilidad además a través de plataformas digitales.
El comportamiento de los precios se da en paralelo con un crecimiento de la actividad porcina. Durante agosto, la faena aumentó 11,1% interanual y la producción avanzó 12,4%. A su vez, el consumo interno de carne de cerdo mantiene una tendencia ascendente desde hace dos décadas y ya supera los 20 kilos por habitante al año.
En el caso de algunos cortes vacunos, los valores también mostraron movimientos recientes. El precio promedio del kilo de asado de tira se ubicó en $17.650 durante agosto, con una baja del 0,3% respecto del mes anterior.
La mayor presencia del cerdo en la mesa de los consumidores también se refleja en el comercio exterior. Las exportaciones acumuladas durante el año rondan las 12.000 toneladas y se encuentran cerca de alcanzar el volumen registrado durante todo el año anterior. El sector apunta a continuar desarrollando esa actividad y a ampliar las oportunidades vinculadas con los mercados externos.





