Si las primarias continúan vigentes, los bonaerenses tendrían que utilizar dos urnas y dos mesas diferenciadas. En una votarían presidente y diputados nacionales mediante la boleta única de papel; en la otra elegirían gobernador, intendentes, concejales y consejeros escolares con la boleta tradicional. La normativa provincial establece que las PASO bonaerenses deben celebrarse el mismo día que las nacionales.
La posibilidad de unificar las elecciones cobra relevancia mientras Kicillof impulsa la consolidación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). En ese escenario, la provincia con mayor peso electoral del país podría evitar un calendario separado, en línea con la postura de quienes sostienen que la multiplicación de jornadas electorales desalienta la participación ciudadana.
Hasta el momento, Tucumán y Santa Fe son los únicos distritos que definieron fechas electorales que no coinciden con las nacionales. Tucumán prevé votar el 9 de mayo de 2027, mientras que Santa Fe fijó sus PASO para el 18 de abril y las elecciones generales para el 13 de junio.
Otros distritos ya expresaron su intención de separar sus comicios locales de la elección presidencial, aunque todavía no anunciaron fechas oficiales. Entre ellos están Neuquén, Chubut, Río Negro, Chaco, Corrientes y Mendoza. Córdoba, Entre Ríos, Salta, Misiones, Jujuy y San Juan también evalúan esa alternativa, pero aún no tomaron una decisión definitiva.
En Buenos Aires, la facultad de establecer la fecha electoral está en manos del gobernador. Kicillof la utilizó el año pasado para separar los comicios bonaerenses de los nacionales, una decisión que todavía genera diferencias dentro del kirchnerismo. En el entorno del MDF interpretan aquella medida como una demostración de autonomía política y buscan mantener esa capacidad de decisión, sin quedar sujetos a las necesidades de sus aliados del kirchnerismo y el Frente Renovador.
La definición, sin embargo, deberá atravesar negociaciones con los distintos sectores del peronismo. A ese debate se suma la incertidumbre sobre las candidaturas presidenciales y provinciales, que todavía no tienen un esquema acordado.
Por ahora, las PASO siguen vigentes tanto en el ámbito nacional como en el bonaerense. El Gobierno nacional sostiene que está cerca de conseguir los votos para eliminarlas o suspenderlas, pero el proyecto todavía no llegó al recinto legislativo. Mientras tanto, el peronismo intenta acercar posiciones entre sus distintas corrientes y construir una imagen de unidad.
En ese marco, una reunión reciente de gobernadores peronistas y jefes de bloque de ambas cámaras, realizada en el Hotel Emperador, podría tener una nueva edición en los próximos días. Los contactos entre los distintos espacios continúan, aunque todavía no hay una definición que ordene la estrategia electoral.
La continuidad de las primarias podría ofrecer una vía para resolver las disputas internas del peronismo. Si Kicillof y el kirchnerismo no alcanzan un acuerdo previo, las PASO funcionarían como un mecanismo para dirimir candidaturas. En cambio, si se eliminan, el espacio deberá encontrar otra forma de organizar la competencia. En ese escenario, un eventual desdoblamiento de las elecciones bonaerenses volvería a ser una alternativa.
La discusión es especialmente importante por la cantidad de dirigentes que aparecen como posibles sucesores de Kicillof en la gobernación. Entre los nombres que circulan están Jorge Ferraresi, exintendente de Avellaneda; Julio Alak, intendente de La Plata; Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura; Carlos Bianco, ministro de Gobierno; Fernando Espinoza, intendente de La Matanza; Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora; Mariel Fernández, intendenta de Moreno; Federico Achával, intendente de Pilar, y Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas.
La lista no agota las aspiraciones dentro del peronismo bonaerense. El kirchnerismo, el Frente Renovador y otros sectores también buscan incidir en la elección del candidato, en una disputa que todavía no tiene un ganador definido. Una primaria permitiría medir el respaldo de cada espacio en un distrito que concentra cerca del 40% del padrón electoral nacional.
La pelea por la gobernación, además, está vinculada con la estrategia presidencial. Kicillof trabaja para extender el MDF a nivel nacional con la intención de llegar a 2027 con una estructura capaz de respaldar una eventual candidatura a la Casa Rosada. Ese objetivo lo enfrenta con el kirchnerismo, que conserva su propia red política y busca mantener influencia sobre la oferta electoral del peronismo.
Así, la discusión sobre las PASO excede la organización del calendario. Para Kicillof, su continuidad podría facilitar la resolución de las disputas por la sucesión bonaerense y su proyección presidencial. Para el resto del peronismo, las primarias también representan una herramienta de negociación sobre la distribución del poder de cara a 2027.
Por el momento, si las elecciones se realizaran mañana en la provincia de Buenos Aires, los cargos nacionales, provinciales y municipales se definirían en una misma jornada, con dos sistemas de votación separados. El escenario definitivo dependerá de lo que ocurra con las PASO y de los acuerdos que logre construir el peronismo.





