Durante un encuentro sobre salud y desarrollo, el diplomático centró su exposición en dos ejes: la implementación del Acuerdo de Comercio e Inversiones (ATCI), firmado en febrero, y los cambios que considera necesarios en materia de propiedad intelectual, patentes y protección de información regulatoria.
El acuerdo bilateral fue formalizado el 5 de febrero de 2026 y contempla la eliminación de determinadas barreras comerciales, reglas para los inversores y compromisos vinculados con la propiedad intelectual. Lamelas señaló que se trabaja en la identificación de oportunidades y en la resolución de obstáculos para avanzar hacia su aprobación y puesta en marcha.
En materia regulatoria, destacó los cambios que se vienen produciendo en Argentina. Entre ellos mencionó el proceso para que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) reconozca productos médicos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
También señaló que en marzo fueron derogadas disposiciones que restringían el patentamiento de nuevos medicamentos y que, en junio, el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) eliminó criterios restrictivos para las patentes vinculadas con desarrollos biotecnológicos.
El PCT ocupa un lugar central en el planteo. El tratado permite presentar una única solicitud internacional de patente con alcance en distintos países y, de acuerdo con la estimación expuesta por el embajador, una adhesión plena de la Argentina podría generar inversiones por unos US$8.000 millones en un período de seis años.
El proceso legislativo para incorporarse al tratado ya tuvo un primer avance. El 27 de agosto, la Cámara de Diputados aprobó la adhesión con 147 votos a favor y 93 en contra. Sin embargo, el texto incluyó una reserva que obligó a que el proyecto regresara al Senado para una nueva consideración.
Otro de los pedidos planteados estuvo relacionado con los datos regulatorios que contienen información sobre la seguridad y eficacia de los medicamentos. Lamelas reclamó que esa información sea almacenada en sistemas seguros y cuestionó que pueda quedar bajo control de gobiernos extranjeros.
El diplomático también vinculó la protección de las patentes con la posibilidad de desarrollar nuevos tratamientos dentro del país. En ese sentido, sostuvo que una mayor previsibilidad normativa permitiría que científicos y profesionales argentinos puedan desarrollar medicamentos y llevar esos avances a los pacientes.
Durante su exposición, además, anunció tres iniciativas de cooperación entre ambos países en materia sanitaria. Una de ellas apunta a trabajar con organismos estadounidenses especializados en prevención y control de enfermedades para mejorar la detección temprana de amenazas sanitarias.
La segunda contempla incorporar tecnología para diagnóstico en hospitales argentinos, mientras que la tercera consiste en la apertura de una oficina de la FDA en Buenos Aires antes de finalizar 2027. Según lo anunciado, sería la primera representación de ese organismo en el país.
El proyecto de cooperación regulatoria ya tuvo reuniones entre autoridades argentinas y estadounidenses. En marzo, el ministro de Salud y funcionarios de la ANMAT mantuvieron un encuentro con representantes de la agencia estadounidense para avanzar en la convergencia de estándares científicos y regulatorios y en el acceso a medicamentos y dispositivos médicos seguros y de calidad.
El planteo del embajador se da mientras el Gobierno argentino avanza en modificaciones regulatorias vinculadas con medicamentos, propiedad intelectual y comercio. El objetivo señalado durante el encuentro fue generar condiciones que permitan transformar la capacidad científica local en investigaciones y desarrollos con alcance internacional.





