De acuerdo con creencias populares, el color rojo simboliza la protección contra energías negativas, así como fuerza y buena suerte. Por lo tanto, hay quienes optan por adornar la botella de caña con ruda con este elemento antes de llevar a cabo el ritual.
La cinta roja se presenta como un símbolo de resguardo. Su uso no es exclusivo de la caña con ruda; aparece en una variedad de tradiciones y se puede encontrar en pulseras, objetos personales o en el hogar.
Al añadir la cinta a la botella, se unen dos símbolos que comúnmente representan protección: la caña con ruda, consumida tradicionalmente al inicio de agosto para ahuyentar males y atraer salud, y la cinta roja, que se cree que protege contra el mal de ojo y energías perjudiciales.
Es fundamental destacar que se trata de creencias y tradiciones populares, sin fundamentos comprobables en términos científicos.
No hay una única manera de llevar a cabo el ritual, por lo que su uso no es obligatorio. Aquellos que deciden incorporarla pueden seguir algunos sencillos pasos: la cinta no altera la preparación de la bebida, ya que debe ser atada en el exterior de la botella como un símbolo.
El rojo posee un profundo significado en diversas culturas y tradiciones, siendo asociado con vitalidad y protección, lo que ha dado lugar a la costumbre de usar cintas o hilos de este color como amuletos.
En Argentina, es habitual ver la cinta roja utilizada como protección contra el mal de ojo, frecuentemente atada en la muñeca. Su inclusión en la botella de caña con ruda se enmarca dentro de esta misma lógica y ha evolucionado con distintas variantes a lo largo del tiempo.
La tradición estipula que la caña con ruda se consume en las primeras horas del 1° de agosto, generalmente con el estómago vacío. La cantidad no es un estándar; hay quienes beben tres tragos, otros prefieren siete sorbos, mientras que algunos optan por un único trago más largo.
Este ritual tiene sus raíces en las tradiciones de los pueblos guaraníes del noreste argentino y es especialmente fuerte en provincias como Corrientes y Misiones, aunque hoy en día se lleva a cabo en varias regiones del país.
Con el tiempo, esta práctica también se ha vinculado al Día de la Pachamama, que se conmemora el mismo 1° de agosto, a pesar de que ambas tradiciones poseen orígenes culturales diferentes.





