Para la elaboración del índice, se tuvieron en cuenta siete dimensiones: hogares que comparten vivienda, hacinamiento crítico, viviendas irrecuperables, viviendas deficitarias recuperables, acceso a servicios esenciales (agua y cloacas), inseguridad en la tenencia (ausencia de escrituras) y dificultad de acceder a la propiedad (hogares inquilinos). Las tres primeras dimensiones son las más significativas en el cálculo. Los datos provienen del Censo 2022 del Indec.
El informe indica que 27 ciudades se encuentran por debajo del promedio nacional, mientras que 53 lo superan. Se destacan las ciudades con mayor vulnerabilidad, las cuales presentan un puntaje inferior al promedio nacional. Adicionalmente, algunas de las ciudades más grandes que también se ubican por debajo de este promedio son el Gran Buenos Aires, la ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, La Plata y Mar del Plata.
Es relevante resaltar a Salta, que con 627.704 habitantes, se posiciona como la segunda ciudad más poblada en obtener un puntaje inferior al promedio nacional.
Por el contrario, hay ciudades que exceden el promedio nacional por más de dos puntos, entre las que se encuentran varias de gran tamaño. En una situación intermedia están aquellas que muestran condiciones habitacionales más aceptables.
El análisis de los indicadores arroja que la región norte del país concentra los mayores niveles de vulnerabilidad en materia de vivienda, mientras que el centro presenta las mejores condiciones de hábitat. En un nivel intermedio destacan la Patagonia y Cuyo.
No obstante, las problemáticas habitacionales no siempre se distribuyen de manera uniforme. “Los problemas asociados con la materialidad u ocupación de las viviendas, no en todos los casos se dan junto con la falta de servicios básicos, ni con menor acceso a la propiedad”, se menciona en el informe. Esto subraya la necesidad de abordar los instrumentos de gestión considerando el contexto local, su historia y tendencias.
Las cuestiones más críticas, como el hacinamiento y las viviendas irrecuperables, están más presentes en ciudades como Tartagal, Orán, Clorinda, Presidencia Roque Sáenz Peña, Perico y Puerto Iguazú, donde también se registran altos niveles de inseguridad en la tenencia.
Además, la falta de servicios básicos no solamente se relaciona con la situación económica, sino también con la planificación urbana. Ciudades con buenos indicadores materiales, como Villa Carlos Paz y la Costa Atlántica, evidencian deficiencias en la infraestructura de servicios por haberse expandido de manera poco planificada.
En cuanto al acceso a la propiedad, se observa que ciudades con buenos índices habitacionales, como la ciudad de Buenos Aires, Tandil y Villa María, presentan una alta proporción de hogares inquilinos —superior al 30%—, lo que indica mercados inmobiliarios más activos, pero también mayores complicaciones para acceder a la vivienda propia.




