La abogada enfrenta una oportunidad singular, pero también un considerable reto personal que implica reorganizar sus actividades y renunciar a parte de su vida privada. En su rol en la actual comisión directiva, ha sentido en varias ocasiones que sus aportes no tienen el mismo peso que los de sus colegas masculinos, y que a menudo son otros los que terminan expresando sus ideas en lugar de ella.
-¿Cómo estás viviendo el proceso previo de la candidatura?
-Me modifica bastante la rutina diaria. Antes que nada, tengo un trabajo, y los roles directivos en el club son ad honorem. Así que debo continuar con mi vida habitual, que incluye mi trabajo, familia e hijos. Por ello, hay que ajustar los horarios y acomodar las actividades para capacitarme a construir una propuesta sólida y para escuchar a los socios y a los diferentes deportes para identificar sus necesidades.
-¿Dudaste mucho en presentarte como candidata: es una decisión que puede cambiar tu vida?
-La decisión, en términos personales, no fue sencilla, pues implica dedicar mucho tiempo que uno podría utilizar en otras áreas de su vida. Ese tiempo se lo restás al trabajo, a la familia, a los amigos, a la práctica deportiva. Aumenta la ansiedad, los miedos, los nervios…
-GEBA se aproxima a sus 150 años y, de ganar las elecciones, podrías ser la primera mujer en presidirlo. ¿Qué significa para ti ser parte de ese cambio histórico?
-Es un gran honor. Es un club con rica historia, que históricamente ha sido dirigido por hombres. Esto no lo critico; no lo considero erróneo. Sin embargo, en una sociedad que siempre tuvo a hombres en los cargos de liderazgo, es reciente que las mujeres estamos comenzando a incrementar nuestra participación. Se empieza a reconocer lo que podemos aportar: más empatía y una mayor habilidad para escuchar. La realidad es que poseemos una sensibilidad distinta, que permite abordar diversas cuestiones desde otras perspectivas. Hay conflictos que pueden ser pasados por alto por un hombre, y las mujeres tenemos un enfoque diferente, más emocional, quizás.
-¿Como cuáles, por ejemplo?
-Por ejemplo, la realidad es que la sociedad está cambiando. La estructura familiar también está evolucionando y ahora existe una variedad de configuraciones. Hoy en día, hay familias formadas por dos mamás, dos papás o familias ensambladas. Muchos padres llevan a sus hijas pequeñas al club, y no siempre hay un vestuario donde puedan hacer uso de las instalaciones juntos.
-Son situaciones cotidianas que crean inconvenientes…
-Efectivamente. Por ejemplo, un padre que tiene una hija de tres años quiere que practique deportes en el club. Al finalizar la actividad, ¿dónde puede bañarla? Es un dilema. He vivido situaciones donde padres me piden que cuide a sus hijas mientras se duchan. No está bien que eso se convierta en una preocupación. Estas cuestiones tienen que ser consideradas, ya que muchas veces los hombres no las perciben como importantes.
-¿Te has encontrado con resistencia o has recibido comentarios sobre ser mujer durante este proceso electoral?
-La realidad es que sí. En la mesa de la comisión directiva, las opiniones femeninas no tienen el mismo peso que las de los hombres. En ocasiones he tenido el impulso de expresar ciertas ideas, y estoy convencida de que tendrán diferente repercusión dependiendo de quién las enuncie.
-¿Por qué crees que sucede esto?
A veces, se está frente a personas que llevan muchos años en cargos de dirección, y eso crea condiciones de este tipo. No es un detalle menor, pero hay cosas que no se modifican de un día para el otro. No hay mala voluntad, simplemente es una cuestión cultural.
Lordi es parte de la actual comisión directiva desde 2022, bajo la presidencia de Víctor Lamberti, experiencia que le brinda una visión interna sobre el funcionamiento de la institución y sus decisiones. Con esto en mente, evalúa el futuro del club hacia una posible nueva gestión.
-En caso de triunfar, ¿qué aspectos de la gestión actual mantendrías y cuáles cambiarías?
Lo principal sería escuchar a los socios. En los últimos dos años, nuestro espacio ha estado a cargo de la Comisión de Obras y de la Comisión de Deportes. Gracias a estas comisiones, se han implementado muchas obras destinadas a mejorar tanto a los deportes como a los deportistas. Esto se logró a partir del diálogo con la gente.
-¿De dónde provienen los integrantes de tu equipo?
La mayoría de quienes somos parte de este espacio somos deportistas, ex deportistas de alto rendimiento o padres de atletas. Comprendemos completamente sus necesidades. Algunos deportes son más populares que otros, y muchas veces los recursos se destinan mayormente a los primeros, mientras que los demás no reciben la atención suficiente. La realidad es que cuando una familia asiste a un club, cada miembro puede elegir una actividad diferente. Hay niños que pueden estar interesados en deportes que no son tan conocidos, como la pelota paleta o la gimnasia artística. ¿Por qué no pueden recibir la misma atención? La intención es que todos tengan la oportunidad de practicar lo que les gusta.
“Hoy contamos con 16 deportes federados. Dentro de esos deportes, algunos son masivos y otros no. No tenemos la capacidad de decidir cuál es más importante que otro. Cada disciplina es como un club dentro del club, ya que cada una opera de manera independiente. Por eso, buscamos la unidad para que GEBA funcione como un todo. Aspiro a que haya comunidad entre los distintos deportes y que logremos mantener esa comunidad, que es nuestro mayor patrimonio”, afirma Mónica.
La candidata también se pronuncia sobre la privatización y tercearización de actividades en el club. Su propuesta busca profesionalizar la gestión y aprovechar los recursos autóctonos de la institución, con el fin de que esos ingresos se traduzcan en beneficios para los socios y en el desarrollo deportivo.
-¿Cómo puede GEBA comercializar su patrimonio y generar recursos propios sin depender de terceros o de capital privado?
Todo se basa en la organización; ser metódico y prolijo. Actualmente podemos afirmar que existe un equilibrio. GEBA no es una empresa que necesita repartir ganancias al final del año. Es una asociación civil cuyo objetivo es brindar lo que los socios requieren. Todo lo que se ingrese debe invertirse en deportes, en actividades sociales y en generar propuestas para la comunidad, tanto para deportistas como para quienes no lo son.
-¿Tienen pensado contar con patrocinadores?
Por supuesto, se pueden tener auspiciantes. Utilizamos publicidad en los deportes y auspicios en las camisetas. Todo eso suma. Pero en la actualidad, el dinero está dentro del club. Lo que necesitamos es gestionarlo para que devuelva beneficios a los socios.
-¿Los socios son el principal ingreso?
Contamos con una gran masa societaria y mucho potencial para maximizarlo. No creo que necesitemos inversiones externas. Actualmente estamos en proceso de construcción de una nueva pileta, pues la anterior presentaba inconvenientes. Prosiguiendo con esa obra, que implicó una importante suma de dinero, creo que si proyectamos correctamente lo que es necesario para los distintos deportes y actividades, y los espacios comunes, no debería haber inconvenientes para lograrlo.
GEBA fomenta la práctica de alrededor de 30 disciplinas diferentes, lo que lo posiciona como uno de los clubes más sobresalientes del país. Tiene tres sedes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: San Martín y Jorge Newbery, ambas ubicadas en el barrio de Palermo, y la sede central Aldao, sobre la calle Bartolomé Mitre.
-¿Cómo se encuentran actualmente las sedes? ¿Cómo se gestionan las tres al mismo tiempo?
Las dos sedes en Palermo son más o menos similares; la variación es la dimensión y los deportes que se practican en cada una. La sede Aldao, ubicada en el centro, es un edificio bastante antiguo donde se encuentra la administración central del club.
Muchos espacios de las sedes son obsoletos, lo que incrementa los costos de mantenimiento. Se hace necesario transformar esos espacios. En este momento, incluso carecemos de espacio para ciertas disciplinas, así que hay que buscar soluciones y optimizar los recursos económicos y humanos. Cada sede cuenta con su personal y un responsable, además de un gerente operativo. Si una sede necesita que un empleado de otra brinde apoyo, lo hacemos. Esto no implica que cada sede opere de manera independiente: somos un club, no tres clubes separados”, explica Lordi.
-¿Qué información sobre las cuentas y obras puede conocer el socio?
A partir de las obras realizadas por la Comisión de Obras, se ha establecido un centro de costos específico para cada proyecto. Cada gasto queda registrado. Antes no se llevaba a cabo de esta manera, pero ahora sí. Para desarrollar una obra, se determina cuánto tiempo llevará y qué patrimonio se destinará. Además, se solicitan varios presupuestos y se revisan los antecedentes financieros y las referencias de las empresas antes de tomar decisiones. Todas las decisiones de este tipo se adoptan en la comisión directiva y quedan registradas en las actas, que se publican en la página web del club y pueden ser consultadas por los socios. También pueden acercarse a la secretaría para obtener información.
En este sentido, Lordi enfatiza: “El socio debe comprender que es dueño del club. Tiene el derecho y la obligación de saber qué se hace con lo que es de todos. Cuanto más se involucren, será más sencillo para todos”.
-En caso de ganar la elección, ¿qué te gustaría que se resaltara sobre tu presidencia en GEBA?
Me gustaría que los socios sientan que el corazón del club radica en el deporte, que se ha puesto el foco en ello y que los deportistas tuvieron el respaldo necesario. Debemos ser más presentes para esos deportistas, brindándoles las herramientas para que puedan soñar en grande. Esto implica un arduo trabajo; no se logrará en cuatro años, pero hay que comenzar a orientar esfuerzos en ese sentido. También quisiera que otros sectores, como los adultos mayores, sientan que tienen un lugar significativo dentro del club. A menudo son algo descuidados, pero son socios desde hace muchos años, y tenemos mucho que ofrecerles. Solo hay que encontrarles su espacio y reconocer su valía.





