Con sede en Marcos Juárez, la empresa es una de las principales fabricantes nacionales de maquinaria agrícola, especialmente de pulverizadoras autopropulsadas. Su situación se deterioró en un contexto de dificultades para acceder al financiamiento, caída de las ventas y tensiones en el sector agroindustrial, que también estuvo afectado por incumplimientos de pagarés de otras compañías del rubro durante 2023 y 2024.
La magnitud del deterioro quedó reflejada en sus últimos resultados financieros. Durante el primer semestre del año, Metalfor registró pérdidas por $26.484 millones, según la información presentada ante la Comisión Nacional de Valores. En igual período de 2025 había obtenido ganancias por $11.870 millones.
La presentación judicial fue realizada en los tribunales de Marcos Juárez. A través de un comunicado, la compañía explicó que la decisión apunta a ordenar sus obligaciones financieras mediante el mecanismo previsto por la legislación vigente y evitar que los reclamos individuales de los acreedores sigan comprometiendo sus recursos y su capacidad operativa.
La empresa también defendió el concurso preventivo como una herramienta para preservar su funcionamiento y generar condiciones que permitan recuperar la sustentabilidad económica y retomar el crecimiento.
La crisis ya había provocado distintas medidas de ajuste. En agosto se había conocido que la compañía analizaba una reducción de hasta el 70% de su plantilla, que en ese momento rondaba los 600 trabajadores. También se habían registrado embargos judiciales sobre sus cuentas bancarias, entre ellos uno superior a los US$700.000.
Otro indicador del deterioro fue la fuerte contracción de la actividad industrial. Durante ese mismo mes trascendió que la producción de maquinaria nueva había disminuido un 78%, en un escenario de menor demanda y restricciones financieras.
Metalfor fue fundada por el empresario Luis Dadomo y pasó a estar bajo el control del grupo Bertotto Boglione en 2017. A pesar de las dificultades, la compañía sostiene que continúa fabricando y comercializando equipos, realizando entregas y prestando servicios técnicos.
Además, aseguró que mantiene el abastecimiento de repuestos y el funcionamiento de su red comercial en las principales regiones productivas del país. La continuidad de estas actividades constituye uno de los ejes centrales de la estrategia que busca sostener durante el proceso judicial.
Con más de cinco décadas de trayectoria, la firma cuenta con una cartera de clientes extendida en el mercado nacional, desarrollos de ingeniería propios y una estructura de comercialización y asistencia técnica distribuida en distintas provincias.
La apertura del concurso preventivo marca así una nueva etapa para la fabricante cordobesa, que deberá avanzar en la reorganización de sus compromisos financieros mientras intenta preservar su estructura productiva, sus puestos de trabajo y su presencia en el mercado de maquinaria agrícola.





