El expresidente recibió una invitación formal del Gobierno de la Ciudad y tenía reservado un lugar entre las autoridades y los invitados especiales. Sin embargo, lo que inicialmente parecía una participación probable ahora permanece en duda. Desde distintos sectores políticos se realizaron gestiones para convencerlo de que concurra, incluso con contactos desde el Gobierno nacional, que busca garantizar su presencia en uno de los principales acontecimientos institucionales de la visita papal.
Hasta el momento, esas conversaciones no modificaron la postura del fundador del PRO. La ceremonia comenzará a las 11.30 en la intersección de las avenidas del Libertador y Sarmiento y contará con la participación del presidente Javier Milei, funcionarios nacionales, representantes de la Iglesia y dirigentes de distintos espacios políticos.
La situación tiene un antecedente en la organización de las actividades oficiales. Para la recepción prevista el domingo 8 en el Palacio Libertad, el Poder Ejecutivo nacional decidió no convocar a quienes ocuparon anteriormente la Presidencia de la Nación. En cambio, incluyó a los 24 gobernadores, legisladores nacionales y a la vicepresidenta Victoria Villarruel.
De esta manera, quedaron fuera de esa convocatoria Mauricio Macri, Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá. La expresidenta, además, cumple prisión domiciliaria en el marco de la causa Vialidad.
La invitación al expresidente para la misa del lunes fue independiente de aquella recepción y surgió del Gobierno porteño. Su participación estaba contemplada por su condición de exmandatario nacional y por haber encabezado la administración de la Ciudad durante dos períodos consecutivos. Sin embargo, la posibilidad de coincidir con su primo terminó convirtiéndose en un elemento central de la discusión.
Las diferencias entre ambos dirigentes se arrastran desde hace meses y combinan cuestiones personales, desacuerdos sobre la gestión porteña y disputas por la conducción política del PRO en el distrito. El conflicto se profundizó después de las elecciones legislativas de mayo de 2025, cuando el partido quedó en tercer lugar con Silvia Lospennato como candidata, detrás de La Libertad Avanza, que presentó a Manuel Adorni, y del peronismo, encabezado por Leandro Santoro.
El resultado electoral abrió una discusión interna sobre la estrategia del partido y el rumbo de la administración porteña. Mauricio Macri comenzó a plantear objeciones a diferentes aspectos de la gestión y reclamó modificaciones para recuperar protagonismo político. Jorge Macri, que asumió la jefatura de Gobierno en diciembre de 2023 después de haber sido intendente de Vicente López, defendió la autonomía de su administración y las decisiones de su equipo.
El enfrentamiento también involucra el liderazgo partidario. Mauricio Macri conserva la presidencia del PRO y mantiene influencia sobre las definiciones nacionales, mientras que Jorge Macri conduce el Gobierno porteño y proyecta competir por la reelección en 2027.
Las diferencias tienen además consecuencias sobre las negociaciones electorales con La Libertad Avanza. Durante julio, las conversaciones para alcanzar un posible entendimiento en la Ciudad quedaron condicionadas por la necesidad de resolver primero las disputas internas del macrismo. Desde el oficialismo nacional consideraban que la falta de una posición común dificultaba avanzar en un acuerdo.
En septiembre volvieron a manifestarse las diferencias sobre la conducción partidaria y el funcionamiento de la administración porteña. Aunque hubo reuniones e intentos de acercamiento, las iniciativas no consiguieron recomponer completamente el vínculo. Durante octubre también se mencionaron gestiones de dirigentes con relaciones políticas y personales con ambos sectores para facilitar un entendimiento.
Jorge Macri buscó restarle trascendencia pública al conflicto. En una intervención televisiva del 15 de octubre reconoció que existen diferencias con su primo, aunque las vinculó principalmente con distintas maneras de entender la gestión. También señaló que el expresidente suele reclamar nuevas medidas para mejorar el funcionamiento del Ejecutivo porteño.
Entre los temas discutidos aparecen la eficiencia administrativa, la reducción de impuestos y la posibilidad de concesionar los medios públicos de la Ciudad. Según explicó el jefe de Gobierno, algunas de esas propuestas fueron planteadas durante conversaciones entre ambos y forman parte de los asuntos que integran la agenda de gestión.
El escenario también plantea desafíos electorales para el PRO. Mientras Mauricio Macri busca preservar la autonomía partidaria y definir el alcance de un eventual entendimiento con el oficialismo nacional, Jorge Macri necesita consolidar su posición en el distrito para intentar obtener un segundo mandato.
A fines de octubre, el expresidente reconoció que las conversaciones con La Libertad Avanza no habían registrado avances significativos y que la situación política de la Ciudad continuaba siendo uno de los principales puntos de desacuerdo.
En ese contexto, la visita de León XIV sumó una situación institucional que dejó nuevamente expuestas las diferencias entre los dos dirigentes. La misa del lunes será uno de los acontecimientos centrales de la agenda papal y reunirá a funcionarios, representantes políticos y miles de fieles en Palermo.
La presencia de Mauricio Macri todavía no está confirmada. Aunque su entorno no descarta que finalmente participe, la posibilidad de compartir la ceremonia con Jorge Macri mantiene abierta la incertidumbre a pocos días de la llegada del pontífice.





