Dentro de la AFA, muchos consideran que el verdadero problema no son las declaraciones en sí, sino la manera en que Milito ha manejado su política desde que asumió la presidencia de Racing. Algunos observan sus comentarios como “un momento de calentura”, una reacción necesaria para calmar las inquietudes de hinchas y socios de Racing, quienes exigen “más peso en la AFA” o, incluso, una postura más desafiante, similar a la que adoptó River el 5 de marzo cuando anunció su salida del Comité Ejecutivo, argumentando que ya no contaban con “las garantías procedimentales necesarias para asegurar un proceso claro y previsible en la toma de decisiones de ese cuerpo”.
Además, surge otra interpretación, menos circunscrita a lo político y más vinculada al ámbito deportivo: que este estallido permitió desviar la atención de la irregular campaña del equipo, que, aunque logró clasificar a los cuartos de final del Apertura, solo ganó seis de sus 18 partidos, accediendo a los playoffs en el cierre de la fase regular.
Alrededor de Claudio Tapia, se sostiene que Milito “rompió los códigos” desde el principio y que su entrada al mundo dirigencial ha sido “con el pie izquierdo”. En diciembre de 2024, el ídolo académico fue elegido con el 60% de los votos, superando a Christian Devia, candidato oficialista, cuya fórmula incluía a Víctor Blanco como vicepresidente primero. Blanco, empresario español, fue clave para estabilizar a Racing en el ámbito económico e institucional, devolviéndolo a la escena competitiva del país con la obtención de un torneo local, tres copas nacionales y un título internacional, y ocupó el cargo de secretario general de la AFA desde el inicio del ciclo de Tapia hasta su salida de Racing.
Cabe destacar que Blanco también enfrenta un proceso judicial junto a Tapia, Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, y Cristian Malaspina, actual secretario general, en el marco de una investigación que involucra diversos temas de gestión.





