Los resultados corresponden a un relevamiento del sector manufacturero realizado entre el 28 de septiembre y el 16 de octubre, sobre una muestra de 400 empresas de todo el país. El universo analizado comprende cerca de 16.000 establecimientos industriales que emplean entre 10 y 250 trabajadores y generan más de 560.000 puestos de trabajo formales.
La comparación con el trimestre anterior también mostró un deterioro. Una vez descontados los efectos estacionales, la producción retrocedió 4,7% y la ocupación cayó 1,8%, lo que refleja que las dificultades continúan tanto en el nivel de actividad como en el mercado laboral.
El deterioro también se manifiesta en las perspectivas de los empresarios. El Índice de Confianza Empresarial PyME se ubicó en 39,9 puntos, con una caída de 3,1 puntos respecto del trimestre anterior y de 3,7 puntos en la comparación interanual. Se trata del registro más bajo desde el tercer trimestre de 2023 y del quinto período consecutivo por debajo de los 50 puntos, nivel que separa las percepciones optimistas de las pesimistas.
El componente que mide las expectativas para el próximo año descendió a 47,5 puntos, tras perder 4,6 puntos en términos trimestrales y 5,2 puntos frente al mismo período de 2025. De esta manera, volvió a ubicarse en terreno negativo, una señal relevante para las decisiones futuras de inversión y contratación.
La evaluación de las condiciones actuales fue todavía más desfavorable. Este indicador alcanzó apenas 30,9 puntos, con retrocesos de 1,4 puntos respecto del trimestre anterior y de 2,3 puntos interanuales. La diferencia de 16,6 puntos entre la percepción de la situación presente y las expectativas futuras muestra que los empresarios consideran más crítica la coyuntura actual, aunque también observan un deterioro en las perspectivas.
La confianza descendió en las tres dimensiones evaluadas: la situación económica del país, el desempeño del sector industrial y la realidad de cada empresa. La percepción sobre el país quedó en 38,2 puntos, luego de caer 3,7 puntos en el trimestre. La evaluación del sector se ubicó en 36,6 puntos, con una baja de 2,7 puntos, mientras que la confianza en la propia firma descendió a 44,3 puntos, 3,2 puntos menos que en el período anterior.
En la comparación interanual, los tres componentes también registraron retrocesos. La confianza sobre el país cayó 3,9 puntos, la correspondiente al sector industrial disminuyó 4,4 puntos y la evaluación de la propia empresa retrocedió 4 puntos. A su vez, las expectativas de rentabilidad para el próximo año bajaron a 49 puntos, con descensos de 3,5 puntos trimestrales y 4,3 puntos interanuales.
Otro indicador anticipatorio de la actividad industrial pyme permanece en zona de contracción por octavo trimestre consecutivo. Se trata del índice que permite observar señales previas a las decisiones de producción, contratación y abastecimiento, que alcanzó 44,2 puntos y prácticamente no registró cambios frente al trimestre anterior.
Aunque el indicador mejoró 1,7 puntos respecto del tercer trimestre de 2025, continúa por debajo de los 50 puntos que marcan el límite entre expansión y contracción. Además, sus cinco componentes —pedidos, producción, empleo, tiempos de entrega y existencias— se mantienen en terreno negativo.
La cartera de pedidos se ubicó en 43,9 puntos. Durante el trimestre, el 38,6% de las empresas informó una disminución de las órdenes recibidas, mientras que el 35,1% señaló que se mantuvieron estables y el 26,3% registró un incremento. La evolución de este indicador permite anticipar parte del comportamiento de la demanda que deberán afrontar las fábricas en los meses siguientes.
En cuanto al volumen de producción, el componente correspondiente alcanzó 44,2 puntos. El 34,4% de las firmas declaró una reducción de su actividad, el 42,8% mantuvo los niveles anteriores y el 22,8% informó un aumento.
Las dificultades también se reflejaron en las decisiones laborales. El indicador de empleo se ubicó en 42,8 puntos, uno de los valores más bajos entre los componentes del índice anticipatorio. El 26,4% de las empresas redujo su personal durante el trimestre, el 61,7% mantuvo la misma cantidad de trabajadores y apenas el 11,9% incorporó empleados. La distribución de las respuestas coincide con la caída interanual de 5,6% registrada en la ocupación de las pymes industriales.
El abastecimiento de insumos constituye otro foco de preocupación. El componente de existencias alcanzó 40,6 puntos, el registro más bajo entre los cinco indicadores analizados. El 30,4% de las empresas redujo sus reservas de materias primas e insumos frente al trimestre anterior, el 58,1% las mantuvo sin cambios y el 11,5% aumentó sus existencias.
La evolución de los inventarios funciona como una señal anticipada de los planes de producción: una mayor acumulación de insumos suele relacionarse con expectativas de actividad creciente, mientras que su reducción puede anticipar un menor volumen de fabricación.
El escenario de las pequeñas y medianas industrias se inscribe, además, en una contracción más amplia del sector manufacturero. De acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la producción industrial cayó 3,2% interanual en agosto, aunque mostró una mejora mensual de 1,9% en términos desestacionalizados. Ese avance no alcanzó para compensar el retroceso del mes previo.
Entre enero y agosto de 2026, la actividad manufacturera acumuló una caída de 2,7% y se ubicó 17,2% por debajo del máximo registrado en noviembre de 2017.
El desempeño, sin embargo, presenta diferencias entre las distintas ramas industriales. La agroindustria, la refinación de petróleo y los productos farmacéuticos muestran resultados relativamente más favorables, mientras que los sectores textil, del calzado, siderúrgico y de maquinaria enfrentan retrocesos vinculados con la debilidad de la demanda y, en algunos casos, con la competencia de productos importados.
La pérdida de actividad también tiene consecuencias sobre el empleo formal industrial. Según cifras de la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector perdió 51.112 puestos de trabajo asalariados registrados en los doce meses previos a julio, una disminución interanual del 4,4%. Solo durante ese mes se eliminaron 2.832 empleos.
La comparación con agosto de 2023, cuando se alcanzó el último máximo de ocupación industrial, muestra una pérdida acumulada de 94.923 puestos de trabajo, equivalente a una reducción del 7,9%.
La información completa del relevamiento correspondiente al tercer trimestre de 2026 tiene prevista su publicación para el próximo 29 de octubre, cuando se darán a conocer nuevos detalles sobre la evolución de las empresas manufactureras.





