Emigrar de Argentina hacia otro país puede abrir la puerta a mejores oportunidades económicas, pero también conlleva el desafío de dejar atrás a la familia, amigos y las tradiciones familiares. Lucas Sente, un argentino residente en Noruega que comparte su vida en redes sociales, ilustra las dos realidades que enfrenta al vivir en el extranjero. “Este soy yo, un hombre normal, de Buenos Aires, viviendo en Noruega, a 12.300 km de distancia de casa, donde viví 25 años”, compartió en uno de sus videos. El joven admitió que la lejanía trae consigo momentos difíciles. “Estoy lejos de amistades, familiares, cumpleaños, fernet y asado”, expresó, reflejando una perspectiva muy argentina sobre lo que significa comenzar de nuevo al otro lado del mundo. En su video, Lucas mencionó que a veces se encuentra reflexionando sobre un posible regreso a Buenos Aires. “A veces me freno a pensar y digo, ¿y si vuelvo?”, comentó. Sin embargo, indicó que hay un elemento que suele disipar esas dudas: su salario mensual. “Cuando veo los 3.000 euros al mes en el recibo de sueldo, se me pasa mucho”, confesó. Esta cantidad representa un ingreso atractivo para muchos argentinos que contemplan la opción de emigrar, aunque es importante considerar que el costo de vida en Noruega es considerablemente elevado en comparación con Argentina. En respuesta a una de las preguntas más frecuentes sobre su experiencia, Lucas explicó que sus gastos mensuales ascienden a aproximadamente 700 euros, un monto que abarca sus gastos básicos aunque puede variar de acuerdo a la ciudad, el alquiler, el estilo de vida y otros factores. Con un ingreso de 3.000 euros mensuales y gastos cercanos a los 700 euros, la diferencia económica permite comprender por qué su decisión de permanecer en Noruega está influenciada por estos aspectos financieros. Sin embargo, también enfrenta precios que, desde la óptica argentina, pueden resultar sorprendentes. En otro video, Lucas mostró una compra realizada en Noruega, detallando los precios de varios productos. Según sus cifras, un dólar equivale a aproximadamente 9,51 coronas noruegas, mientras que un euro representa un valor mayor según la cotización vigente. Entre los productos que presentó se encontraban huevos, leche y pechuga de pollo, con el total de la compra ascendiendo a 1.732 coronas noruegas. La experiencia de Lucas pone de manifiesto una de las paradojas comunes entre quienes emigran: un salario más alto no elimina por completo la nostalgia. Por un lado, existe la posibilidad de recibir un salario en euros, ahorrar y explorar nuevos lugares; por el otro, quedan distantes los cumpleaños familiares, los amigos y las costumbres cotidianas. Como resumió Lucas con humor, aunque se encuentre a 12.300 kilómetros de Buenos Aires, al mirar su recibo de sueldo de 3.000 euros, la idea de regresar parece un poco menos apremiante.
Nº Edición: 235





