La diferencia se profundizó desde 2025, cuando la Nación, CABA y la provincia comenzaron a aplicar criterios distintos para actualizar las tarifas. Como consecuencia, dos viajes de una misma distancia pueden tener costos diferentes según la jurisdicción responsable de establecer el precio.
Actualmente, el boleto mínimo de las líneas nacionales del AMBA, para recorridos de hasta tres kilómetros, se mantiene en $742,84. Ese valor surgió del último incremento autorizado por el Gobierno, aplicado el 15 de julio, que fue del 2%. Desde entonces no se habilitaron nuevas subas para los servicios nacionales, incluidos aquellos que atraviesan la Ciudad y conectan distintos puntos del área metropolitana.
En septiembre, en cambio, el boleto mínimo porteño llegó a $887,99 y el bonaerense a $1.164,47. De esta manera, el pasaje provincial cuesta $421,63 más que el nacional, mientras que la diferencia entre CABA y las líneas nacionales es de $145,15. Entre CABA y la provincia existe una brecha de $276,48.
La situación contrasta con la que se registraba en 2024, cuando las tres jurisdicciones tenían una tarifa mínima uniforme de $270 para viajes de hasta tres kilómetros. En ese período, las actualizaciones eran definidas de manera conjunta por el Gobierno.
El esquema comenzó a cambiar durante 2025. Desde entonces, la Ciudad y la provincia adoptaron mecanismos propios para determinar los aumentos, mientras que las líneas de jurisdicción nacional continuaron sujetas a las decisiones del Gobierno.
La evolución de los valores muestra cómo se amplió la diferencia. En 2022, el boleto mínimo era de $472,17 en CABA, $424,91 para las líneas nacionales y $472,91 en la provincia. En ese momento, el pasaje nacional ya se encontraba por debajo de los valores porteño y bonaerense, aunque las diferencias eran mucho menores.
Para 2026, los valores habían pasado a $788,28 en CABA, $728,28 en las líneas nacionales y $1.015,61 en la provincia. La brecha entre la tarifa bonaerense y la nacional llegaba entonces a $287,33, mientras que el boleto porteño costaba $60 más que el nacional.
El principal motivo de la divergencia está en el mecanismo utilizado para actualizar las tarifas. CABA y la provincia aplican una fórmula mensual que toma como referencia la inflación y agrega dos puntos porcentuales. Las líneas nacionales, en cambio, necesitan una autorización específica para incrementar sus precios.
La falta de nuevos aumentos para estas últimas desde julio permitió que su tarifa permaneciera en $742,84, mientras los valores de CABA y la provincia continuaron modificándose.
En el caso bonaerense, además, se aplicaron incrementos adicionales en determinados meses, por fuera de la fórmula de inflación más dos puntos. Esos aumentos extraordinarios llegaron aproximadamente al 10% en algunos tramos y llevaron a incrementos mensuales de hasta 14%, profundizando la diferencia con las otras jurisdicciones.
La evolución de las tarifas está vinculada también con el nivel de subsidios y con el costo de operación de los servicios. En ese marco, la Secretaría de Transporte de la Nación había convocado a las empresas de colectivos del AMBA a una reunión para el 27 de agosto, aunque el encuentro fue suspendido poco antes de concretarse.
Las empresas esperaban definiciones sobre un eventual aumento del boleto o una modificación de los subsidios. Según las estimaciones del sector, trasladar a un pasajero tiene actualmente un costo cercano a $2.400, mientras que la combinación de la tarifa abonada por el usuario y los subsidios ronda los $1.700.
La diferencia se ubica así en aproximadamente $700 por pasajero y, según el planteo empresario, no estaría siendo cubierta ni mediante el precio del boleto ni a través de los subsidios.
La suspensión de la reunión dejó pendiente una definición sobre una eventual actualización de las tarifas correspondientes a las líneas nacionales del AMBA o sobre un aumento de los fondos estatales destinados al sistema. Por el momento, el último incremento autorizado para esos servicios continúa vigente desde el 15 de julio.





