El dato se conoce en un contexto de fuerte aumento de la morosidad, que en julio llegó al 12,9%, su nivel más elevado. Desde el Gobierno nacional se sostiene que una de las razones del mayor endeudamiento está vinculada con una mayor facilidad para acceder al crédito. Sin embargo, los datos del informe muestran que el nivel actual de hogares que recurren al financiamiento todavía se encuentra por debajo del máximo registrado en 2019.
La necesidad de financiamiento presenta diferencias según la composición de los hogares. Aquellos que tienen menores a cargo son los que más recurren a estas alternativas: el 62,8% utiliza algún mecanismo de financiamiento, frente al 52,7% entre los hogares sin niños.
La situación laboral también marca una diferencia significativa. El 71,1% de los hogares donde hay al menos un trabajador asalariado formal recurre a financiamiento, mientras que entre los hogares vinculados al sector informal la proporción baja al 55,8%.
El nivel de ingresos, en tanto, no elimina la necesidad de recurrir al crédito. Entre los hogares de mayores ingresos, alrededor de siete de cada diez financian parte de sus gastos. En los sectores de menores recursos, seis de cada diez hogares deben recurrir a préstamos para poder llegar a fin de mes.
También existen diferencias entre las distintas regiones del país. El Noroeste aparece como la zona donde se registra una mayor necesidad de financiamiento: siete de cada diez personas señalan que tuvieron que pedir dinero prestado para afrontar los gastos hasta el final del mes.
Entre las principales modalidades utilizadas, el fiado y las tarjetas concentran una parte importante de las estrategias de financiamiento: uno de cada tres hogares recurre a alguna de estas alternativas. A su vez, dos de cada diez combinan diferentes mecanismos para poder cubrir sus gastos.
El informe también señala que seis de cada diez hogares tienen menores a cargo y que, en términos generales, la utilización del financiamiento atraviesa a distintos niveles de ingresos, aunque con diferencias en su intensidad y en los motivos que llevan a recurrir a estas herramientas.
En este escenario, el nivel registrado durante 2026 muestra que una proporción significativa de los hogares urbanos necesita recurrir al financiamiento, aunque el máximo histórico continúa correspondiendo a 2019, cuando el 61,6% de los hogares había utilizado alguna modalidad de financiamiento.





