El nuevo circuito urbano-semiurbano, denominado “Madring”, hará su debut en la Fórmula 1 en 2026 y se presenta como uno de los proyectos más ambiciosos. Este trazado híbrido, de Grado 1 según la FIA, combina vías públicas en torno al recinto ferial de Madrid con secciones permanentes de alta velocidad, donde se prevé que los monoplazas alcancen velocidades superiores a los 340 km/h.
Con una longitud de 5,416 kilómetros, el circuito consta de 22 curvas, de las cuales 10 son hacia la izquierda y 12 hacia la derecha. La carrera del domingo se llevará a cabo a lo largo de 57 vueltas, acumulando una distancia total de 308,524 kilómetros.
En este nuevo contexto, la atención se centra en la curva 12, conocida como “La Monumental”, una horquilla con un peralte del 24 por ciento (13.5 grados de inclinación) y más de 500 metros de longitud, la más larga del campeonato.
Charles Leclerc destacó el reto que representará esta curva después de haberla probado en un día de filmación: “Es una curva en la que siento que en clasificación tendremos que ser muy valientes porque va a estar al límite. Creo que puede convertirse en una de las curvas más icónicas de la temporada.”
Carlos Sainz, un piloto local, también se refirió a la intensidad del circuito: “Lo principal será la intensidad de la vuelta. Por lo que pude ver en el simulador y los videos de las pruebas de la F3, parece que el circuito será muy intenso, con curva tras curva, muro tras muro. Será uno de los más difíciles y más intensos para el piloto.”
Por su parte, Franco Colapinto anticipó su llegada a España, reconociendo que la carrera tiene un significado especial tras su noveno puesto en Monza. Dijo: “El circuito parece bastante único y requerirá un aprendizaje muy rápido. Algunas de las curvas son realmente muy diferentes y está claro que entrar en ritmo será clave. Yo solía vivir en Madrid, es una ciudad que conozco muy bien y se sentirá muy especial para mí correr en esta pista.”
A pesar de que los monoplazas aún no han llegado al circuito, ya surgen preocupaciones por el impacto en la comunidad local. Algunos vecinos han expresado su descontento por el ruido, los cortes de tráfico y los efectos ambientales relacionados con la carrera, que firmó contrato para realizarse en la capital española durante los próximos diez años.
Los residentes han presentado varias quejas oficiales, alegando que la carrera afectará a escuelas, residencias de ancianos, edificios religiosos y áreas ambientales. Los tribunales españoles han rechazado al menos dos solicitudes de medidas cautelares contra el evento, mientras las autoridades locales intentan respaldar la carrera.
Un grupo de vecinos ha creado una plataforma llamada “Stop Formula 1 Madrid” para aglutinar a quienes se oponen a la carrera, con el objetivo de “detener este proyecto que solo generará problemas de ruido y movilidad para miles de hogares y trabajadores”. En su sitio web, hay un contador que indica el tiempo restante para “una agresión a la salud de los vecinos” y una petición digital para firmar en contra del proyecto.
Con la información técnica en mente, un interrogante persiste sobre la adaptación al nuevo asfalto. Al no haberse realizado pruebas previas de Fórmula 1, los equipos llegarán sin saber cómo se comportarán los neumáticos y su degradación.
Las alertas están encendidas para todas las escuderías. En pruebas oficiales de Fórmula 3, celebradas hace un mes, el asfalto resbaladizo, los repentinos cambios de dirección y la cercanía de los muros resultaron en 19 banderas rojas, lo que sugiere que la competencia podría transformarse en un desafío caótico.
Por este motivo, Pirelli ha seleccionado compuestos C2 (Duro), C3 (Medio) y C4 (Blando) para soportar las fuerzas laterales y verticales en “La Monumental”, similares a las que se experimentan en Silverstone. Además, la superficie es extremadamente lisa y presenta bajo agarre inicial, por lo que ha sido tratada con chorros de agua a alta presión para eliminar residuos aceitosos típicos del asfalto nuevo. Los desniveles también tendrán un impacto considerable: hay 26 metros de diferencia entre el punto más bajo (Curva 2) y el más alto (Curva 7, a aproximadamente 700 metros sobre el nivel del mar). Con esto, la nueva plaza madrileña se enfrenta a comparaciones con Montmeló y asume el desafío de forjar su propia identidad en un calendario cada vez más competitivo.





