La técnica consiste en ubicar la carne congelada entre dos ollas o sartenes. Esto se debe a la alta conductividad térmica del metal, que facilita la transmisión del calor ambiental hacia la carne.
Este procedimiento es fácil de realizar y requiere solo unos minutos. Para implementarlo, se necesita:
En el caso de cortes finos, como bifes o milanesas, el proceso puede completarse en cuestión de minutos. En cambio, los trozos más gruesos podrían necesitar algo más de tiempo.
El aluminio es uno de los metales que mejor conducen el calor. Aun cuando las ollas estén a temperatura ambiente, absorben el calor del entorno y lo transfieren de manera rápida a la carne.
Al estar presionada entre dos superficies metálicas, la carne recibe calor desde ambos lados simultáneamente, lo que acelera el descongelamiento sin cocinarla, algo que puede suceder con el microondas.
Sin embargo, si se dispone de tiempo, la manera más segura de descongelar la carne sigue siendo trasladarla del freezer a la heladera varias horas antes de su uso.





