El objetivo es reducir la cantidad de objetos visibles. No se busca deshacerse de las fotos y retratos, sino encontrar formas novedosas de integrarlos en una decoración que sea ordenada, acogedora y visualmente agradable.
La idea del “menos es más” ha sido adoptada en la organización del espacio. En lugar de abarrotar los muebles con portarretratos, la propuesta es dejar ciertas áreas despejadas, brindando lugar para objetos que aporten carácter.
Con esta estrategia se busca no solo lograr un entorno más ordenado, sino también dar mayor protagonismo a cada objeto. La intención es hallar un balance entre la organización, la funcionalidad y la expresión personal.
Una de las propuestas de esta tendencia es agrupar varias fotografías en una única pared, creando así una composición visual atractiva. Esto permite que las imágenes dejen de estar dispersas por la casa, convirtiéndose en un conjunto decorativo.
Otra opción consiste en seleccionar una fotografía significativa, enmarcarla en un marco de mayor tamaño y destacarla como el elemento central de una consola, cómoda o aparador. De este modo, en lugar de exhibir varios portarretratos pequeños, una única imagen puede convertirse en el foco principal del ambiente.
Para adoptar este enfoque no es necesario adquirir nuevos muebles o cambiar toda la decoración. La clave está en comenzar de nuevo y re-evaluar la selección de objetos. Algunos elementos que pueden incorporarse a estas superficies incluyen:
Lo fundamental es elegir con atención qué exhibir y dónde colocar cada cosa. Un objeto con valor emocional puede resultar mucho más impactante si está acompañado de unos pocos elementos que si queda perdido entre numerosos adornos.





