El impacto del fenómeno no será homogéneo, ya que se prevé un escenario con contrastes térmicos marcados. En el noreste argentino, particularmente en provincias como Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Chaco y el este de Formosa, se esperan acumulaciones de lluvia que podrían superar los 50 milímetros en menos de 48 horas, mientras que otras regiones mostrarán un panorama meteorológico distinto. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los pronósticos son variados: algunos modelos prevén lluvias para el jueves y viernes, en tanto que otros sugieren un pronóstico más cauteloso, limitando el impacto a un aumento de la nubosidad y un decrecimiento en las temperaturas.
La dinámica climática para la tercera semana de junio presenta desafíos específicos. Luego de días de frío extremo, la tendencia indica una transición hacia condiciones más húmedas. Sin embargo, este alivio térmico podría ser corto. Los pronósticos meteorológicos indican que, una vez que la ciclogénesis se desplace hacia el océano Atlántico, un nuevo frente de aire frío proveniente de la Patagonia ingresará hacia el centro del país. Este reingreso de aire polar hacia el fin de semana restablecería condiciones invernales completas, con mañanas de temperaturas mínimas y heladas recurrentes en la región pampeana.
En la Patagonia, las temperaturas variarán notablemente en los días previos al nuevo frente frío. El oeste de Cuyo y el sur argentino mostrarán temperaturas superiores a los promedios históricos debido a la influencia del viento del norte. Esta anomalía contrasta con el noreste del país, donde se prevén temperaturas entre tres y cuatro grados por debajo de los niveles normales para junio. Esta alternancia de masas de aire es la que precisamente impulsa la formación de sistemas de baja presión y la inestabilidad que conllevan.
A medida que avanza este frente, se han emitido una serie de recomendaciones por parte del Servicio Meteorológico Nacional para la población. Entre las medidas de prevención más importantes se aconseja evitar salir durante las condiciones climáticas adversas, asegurar objetos sueltos que pudieran ser arrastrados por el viento, mantener limpios los desagües y desconectar electrodomésticos ante la posibilidad de inundaciones. En caso de estar al aire libre, se recomienda buscar refugio inmediato en edificios o vehículos cerrados, manteniéndose alejados de puertas y ventanas. Es fundamental mantener una vigilancia constante sobre el fenómeno, dado la inestabilidad de los modelos atmosféricos en esta época del año.





