A sus 19 años, Ochoa se unió a la delegación argentina que viajará a Brasil para disputar dos partidos ante el anfitrión del Mundial 2027, torneo en el que el equipo nacional ya aseguró su participación tras haber alcanzado el subcampeonato de la Liga de Naciones. El primer encuentro está pautado para el sábado 10 de octubre a las 16:30 en el estadio Beira Rio de Porto Alegre, mientras que el partido de vuelta se llevará a cabo el martes 13 a las 20:30 en el Arena Pernambuco de Recife.
La mediocampista compartió que se enteró de su inclusión en la selección mayor tras el partido contra Corea del Sur, que marcó el fin de la participación argentina en el Mundial Sub 20 de Polonia. “Me enteré después del partido contra Corea, lo dijeron en la cena y fue una locura. Dije ‘no puede ser’, es el medio año perfecto, estoy re nerviosa, todavía no lo puedo creer”, expresó Ochoa entre risas.
La futbolista manifestó que esta convocatoria le abre una nueva etapa, llena de entusiasmo y nerviosismo ante la posibilidad de compartir vestuario con íconos del fútbol argentino. “No lo dimensiono todavía en mi cabeza. Yo decía ‘salgo de unos nervios y me meto en otros nervios’, porque estoy el triple de nerviosa que antes. Admiro a Aldi Cometti, y pensar que ahora voy a compartir plantel con ella, es una locura”, comentó, a la vez que resaltó la importancia de mantener la calma en esta importante ocasión.
Camila tiene claro que su objetivo es afrontar esta experiencia con tranquilidad, y demostrar las habilidades que la llevaron a ser seleccionada. “Es tener más que nada la cabeza fría y decir ‘yo llegué acá, tengo que estar tranquila porque lo tengo que hacer bien y por algo estoy acá’”, agregó. Esta convocatoria representa un avance significativo para una jugadora que dejó su ciudad natal a los 16 años para trasladarse a Buenos Aires y que, en menos de tres temporadas, pasó de realizar una prueba en Independiente a formar parte de la selección argentina.
Germán Portanova, el entrenador de la selección mayor, ha seguido de cerca su desarrollo y tuvo en cuenta su rendimiento en las divisiones juveniles. “Fuimos a ver algunos partidos de Cami en el torneo local. Hablamos con Pablo Goglino, consultamos a los técnicos que la han tenido, me dieron un informe muy positivo sobre ella. También la vimos en un entrenamiento de la selección juvenil y luego lo que hizo en el Mundial. Buscamos jugadoras de ese perfil, y nos comentaron que es una gran persona”, explicó el técnico.
Portanova enfatizó: “Siempre tratamos de que las jóvenes se sientan cómodas, de brindarles un entorno confortable, porque creemos que así pueden ofrecer lo que las llevó a ser convocadas. Es importante hablar sobre las notables diferencias entre un Mundial Sub 20 y lo que representa participar en un partido internacional contra una potencia. No es una jugadora de la Selección Mayor todavía, pero está en el proceso de convertirse en una y nos alegra muchísimo”.
La historia de Ochoa comenzó mucho antes de desembarcar en Avellaneda, donde intentó diversas disciplinas hasta que el fútbol se convirtió en su verdadera pasión. Nació el 28 de marzo de 2007 y jugó en las escuelitas La Gambeta y El Campito, donde compitió con varones y adquirió experiencia en entrenamientos y partidos. Antes de dedicarse por completo al fútbol, tuvo acercamientos con otros deportes, aunque desde muy temprana edad se inclinó por la pelota.
“Creo que no me faltó un deporte. Hice hockey y frenaba la bocha con los pies, y me dijeron: ‘Mandala a fútbol’. En el colegio jugaba a la pelota con los chicos, y nunca me importó nada. Todo indicaba que tenía que ser futbolista y mi familia siempre me apoyó en eso. Me respaldaron desde el primer momento, desde que mi papá me llevaba hasta que mi mamá, y a veces mi tío, lo hacían”, recordó la jugadora.
Su primer club fue Cadetes de San Martín, una institución fundamental para su desarrollo. Allí permaneció alrededor de seis años, y a los 16 decidió asumir el desafío de mudarse a Buenos Aires. Este paso implicaba alejarse de su entorno y adaptarse a un nivel de competencia distinto, pero no lo afrontó sola: una compañera de su club la acompañó durante sus primeros meses en la capital.
“Fue de gran ayuda, porque viví mucho tiempo con ella, casi un año entero. Después no pudo seguir, pero fue una experiencia linda llegar con alguien que conocía”, afirmó. Esta cercanía le permitió afrontar una transición compleja, que combinó su llegada a Buenos Aires con la continuidad de sus estudios y el compromiso de mantener una rutina de entrenamientos para no perder el ritmo en el fútbol.
La compañera que la alentó a trasladarse a Independiente fue quien le advirtió sobre las pruebas de jugadoras en 2023, lo que la impulsó a presentarse. A este apoyo se sumó el deseo de su entrenador en Cadetes de San Martín, quien quería verla jugando con la camiseta de las Diablas y confiaba en su talento.
La prueba resultó exitosa, aunque Ochoa debía resolver una prioridad que no estaba dispuesta a abandonar: finalizar su educación. Por ello, durante un tiempo viajó entre Mar del Plata y Buenos Aires para entrenar, dejando en claro su deseo de incorporarse al club sin interrumpir sus estudios. “Venía, entrenaba para que supieran que quería venir, porque no quería perder la oportunidad, pero les aclaré que quería terminar el colegio ese año y luego llegaría en 2024”, explicó.
Ochoa se unió al equipo de Reserva de Independiente, donde comenzó a adaptarse a una competencia diferente a la que había experimentado en su ciudad natal. Su progreso llamó la atención de Pablo Goglino, entrenador del primer equipo, quien le brindó una oportunidad que la futbolista no anticipaba tan pronto, transformando así su trayectoria en la institución.
Su debut como titular fue uno de los momentos más memorables de esa etapa. Tenía 17 años y llevaba pocos meses en Buenos Aires. “Fue muy loco, medio repentino. Uno siente cuando está por llegar algo bueno u oportunidad, pero estaba entrenando, era joven, y no tenía mucha experiencia en AFA, que es un nivel completamente diferente al de Mar del Plata. Estaba por dar la lista de entrenamiento y me dice: ‘¿Estás lista para debutar como titular?’. Imagínate que tenía diecisiete años, me quedé paralizada y, por supuesto, le dije que sí. Empecé jugando en el medio y luego pasé a jugar de 3 ese partido. Es un recuerdo imborrable”, narró.
La celeridad se convirtió en una constante en su carrera. El salto de la reserva al primer equipo se dio pocos meses después de su llegada, y más tarde, el club reconoció su crecimiento otorgándole su primer contrato profesional, firmado en enero de 2025. Su consolidación en el plantel le permitió mantener presencia habitual en los partidos y enfrentar desafíos significativos para el club.
Uno de esos partidos fue el clásico ante Racing, en la fecha 13 del Torneo Apertura, donde Ochoa anotó un gol con Independiente, aunque la Academia ganó 3-1 y luego se coronó campeón. “El gol se me dio recién este año, y fue muy lindo hacerlo en un clásico. Lamentablemente no ganamos, pero fue mágico marcar. Además, en ese partido estaba mi mamá y pude dedicarle el gol”, relató.
La atleta relaciona esa serie de logros con una etapa que aún está procesando. “Todo pasó muy rápido. Gracias a Dios, se me está dando lo que siempre quise, no hay nada más emocionante que vestir la camiseta de la selección. Eso ya es mucho. La posibilidad de continuar en el club, que me sigan considerando, que pueda ser titular en todos los partidos, también es increíble, porque hay mucho nivel y a veces es complicado mantenerse como titular. Es todo una locura y todavía no puedo creerlo”, comentó.
Ochoa se describe como una jugadora atenta, que reconoce áreas de mejora y se mantiene concentrada durante los partidos. “Soy muy intensa, no paro de correr un segundo”, agregó. Estas características la llevaron a ser considerada por Christian Meloni para el seleccionado argentino que participó en el Mundial Sub 20 femenino de Polonia, un torneo que representó su primera experiencia en una competencia de tal magnitud.
Argentina formó parte del grupo A junto a Polonia, país anfitrión, donde perdió 3-0 en su partido inaugural. Para Ochoa, los primeros días en el plantel fueron emocionalmente intensos. “Fueron complicados, sentía que estaba en una película”, compartió. Inició el encuentro como titular y, según explicó, ganó confianza desde su primer toque con el balón.
“Me sentí muy bien. Supuse que el primer partido sería más difícil, pero lo comencé de titular. Cuando toqué la pelota por primera vez, sentí que me iba a ir muy bien. Venía entrenando bien”, comentó Camila sobre su debut ante Polonia. Además, destacó el apoyo de sus compañeras en la convocatoria.
“Fue todo una locura. Debías estar bien psicológicamente, porque sabías que te podía tocar. Las chicas me hicieron sentir cómoda, me respaldaron y confiaron en mí, ya que muchas no me conocían jugando en la selección, aunque sí en los clubes. Es muy distinto. Me brindaron la confianza necesaria para tener el Mundial que hice, que fue excelente”, remarcó Ochoa, quien fue titular en el torneo y logró una asistencia.
Tras su estreno, Argentina deslumbró con un 8-0 ante Benín, debutante en un torneo de la FIFA. Julia Vinhas, Julieta Aguilar, Mercedes Diz, con dos tantos, y Annika Paz, con cuatro, marcaron para el equipo dirigido por Meloni. En el cierre de la fase de grupos contra México, el seleccionado argentino tuvo que buscar un resultado favorable en un encuentro con una entretenida dinámica y un desenlace dramático.
Annika Paz adelantó a Argentina, pero México dio vuelta el marcador y se puso en ventaja 2-1. El equipo argentino igualó gracias a un rebote de un tiro libre de Alma Velasco Heim, y finalmente, Dolores Delgado presionó a la arquera rival, quien falló en su intento de despejar la pelota. La delantera argentina aprovechó la oportunidad y anotó el 3-2 con el arco vacío, sellando una victoria que mantuvo a su selección en competencia.
“En el primer partido fuimos con esperanzas de que nos iría bien. Hicimos un gran encuentro, pero lamentablemente gana quien anota. Estábamos convencidas de que no nos íbamos a quedar solo en la fase de grupos. Pensábamos que el partido con México se nos iba, pero nunca se nos pasó por la cabeza rendirnos. Todas dentro de la cancha alentamos, y creo que eso también se notó y ayudó a que metiéramos los goles necesarios para ganar”, reflexionó sobre el trayecto en la primera ronda.
La participación de Argentina concluyó en octavos de final, tras caer 1-0 ante Corea del Sur. “Para mí, estábamos para más. Considero que podríamos haber llegado a cuartos. El partido fue muy engañoso, anotaron un gol, ellas jugaron bien, pero sentí que el primer tiempo fue nuestro, nos faltó un poco más, y en el segundo cambiamos radicalmente y estuvimos 45 minutos en su área, pero no supimos concretar. Quedamos con esa espina de que estábamos para más. Esto también nos da un indicio para que los futuros mundiales, si clasificamos, que creo que sí, estemos preparados para lograr más”, analizó la mediocampista.
Este recorrido en la selección juvenil fue uno de los factores que cimentó su ascenso al plantel mayor. Para Independiente, la citación tiene un valor institucional significativo: Ochoa se ha convertido en la primera jugadora del club en recibir una convocatoria a la selección argentina absoluta.
“Mi familia siempre me apoyó. Hubo un sacrificio considerable por parte de mis padres, porque cuando llegué aquí, ellos tuvieron que mantenerme hasta que conseguí un contrato, lo que fue una ayuda, pero todo se lo debo a ellos, porque sin su apoyo, no estaría aquí hoy”, subrayó. Para Camila Ochoa, ese respaldo explica gran parte de una trayectoria que comenzó con una simple intención: jugar al fútbol.
La citación para los amistosos frente a Brasil no cierra su historia, sino que plantea un nuevo desafío en una carrera que ha avanzado a gran velocidad desde su salida de Mar del Plata. La mediocampista llegó a Independiente, debutó en Primera, firmó su primer contrato, participó en un Mundial Sub 20 y ahora se prepara para entrenarse con la selección mayor. “Cuando uno se apasiona por algo, es imposible que no lo logre”, concluyó la futbolista de 19 años.





