El índice líder, utilizado como referencia adelantada del ciclo económico, redujo de manera significativa su caída interanual: pasó de un retroceso del 5,6% en abril a uno del 0,7% en julio, luego de haber registrado una baja del 0,1% en junio. La evolución representa una mejora respecto de los meses anteriores, aunque todavía no permite hablar de una recuperación generalizada.
Los indicadores correspondientes a agosto mantienen un panorama heterogéneo. La recaudación de IVA-DGI cayó 6,1% interanual, mientras que la producción automotriz retrocedió 11,6%. Las ventas de vehículos disminuyeron 19,1%, la producción de cemento bajó 8,1% y las ventas de insumos para la construcción se contrajeron 5,3%. A su vez, los ingresos de la seguridad social registraron una caída del 1,1%.
Consumo y construcción aparecen entre los segmentos más débiles. Las ventas de autos, que habían avanzado 1,2% interanual en marzo, llegaron a registrar una baja del 30,3% en julio y volvieron a retroceder en agosto. En construcción, luego de algunos meses de mejora, la actividad cayó 4,5% interanual en julio y los indicadores adelantados del mes siguiente continuaron en terreno negativo.
El comportamiento fue diferente en energía, minería y algunos segmentos industriales. Durante julio, la producción de petróleo y gas aumentó 9% interanual, mientras que la minería, sin considerar hidrocarburos, creció 5,8%. En el mismo período, la producción de acero se expandió 15,3%.
Los datos de alta frecuencia también muestran una recuperación todavía frágil. En agosto aumentaron los patentamientos de autos y motos, con subas mensuales de 6,3% y 6,1%, respectivamente. También crecieron 7,8% las importaciones provenientes de Brasil y 2,4% la producción automotriz. El Índice Construya, por su parte, avanzó 1,2%.
Pero la mejora no alcanzó a todos los indicadores. Los despachos de cemento disminuyeron 1,2%, las ventas minoristas cayeron 2,7%, la faena de ganado bajó 0,7% y la recaudación de IVA retrocedió 2,8%. La confianza del consumidor también se desaceleró 1,1%, mientras que la pesca registró una fuerte contracción mensual del 22,7%.
Un dato que muestra cierta mejora en la amplitud de la recuperación es el índice de difusión, que pasó del 41,7% al 53,8% en agosto. Esto significa que algo más de la mitad de los indicadores relevados tuvo una evolución mensual positiva. De todos modos, el nivel todavía se encuentra por debajo del registrado en marzo, cuando había alcanzado 70,8%, y en mayo, con 66,7%.
Esta evolución empieza a ofrecer un respaldo incipiente para las acciones argentinas, aunque la mejora todavía es limitada. Una recuperación más sostenida de la actividad podría beneficiar especialmente a los bancos, debido a su exposición al ciclo económico y al crédito. A corto plazo, sin embargo, la evolución de las acciones dependerá también de variables financieras como el riesgo país, las tasas de interés y el dólar.
El S&P Merval lleva aproximadamente un año moviéndose dentro de un rango, sin conseguir establecer una tendencia definida. El índice se mantiene entre los 2.000 y 2.250 dólares y todavía no recuperó el máximo de 2025, ubicado en 2.343 dólares.
La composición del índice ayuda a explicar parte de esta dinámica, debido al peso que tienen los bancos y las compañías energéticas. Las energéticas están expuestas a la evolución del precio internacional del petróleo, mientras que los bancos dependen en mayor medida de variables como el crédito, la morosidad, el nivel de actividad y la deuda soberana denominada en pesos.
En este escenario, una mejora más extendida de la economía aparece como uno de los principales factores capaces de darle mayor impulso al mercado. La actividad relacionada con las exportaciones energéticas mantiene una dinámica favorable, mientras que las compañías con mayor exposición al mercado interno continúan mostrando un desempeño más débil.
La diferencia entre sectores también se refleja en los rendimientos acumulados. El segmento de petróleo y gas se acerca a sus máximos del período, mientras que los bancos volvieron a corregir después de la recuperación parcial observada durante mayo y junio. El sector bancario acumula una baja cercana al 25% frente a los niveles de comienzos de 2025. Las utilities también perdieron impulso y el Merval se ubica alrededor de 10% por debajo de esos valores.
La brecha es todavía más marcada frente a Wall Street. Desde comienzos de 2025, el S&P 500 acumula una suba cercana al 30%, mientras que el índice argentino permanece en terreno negativo. La mayor presión se concentra en los sectores más vinculados al riesgo doméstico.
En este contexto, comenzó a observarse una rotación hacia el sector financiero luego de la fuerte corrección de agosto. Las valuaciones de los bancos continúan siendo consideradas atractivas frente a sus pares regionales, mientras que las expectativas de flexibilización de los créditos en dólares y de reactivación de los préstamos hipotecarios aparecen como posibles factores de apoyo. También se espera que la morosidad haya alcanzado un máximo durante el tercer trimestre y que los balances hayan tenido un comportamiento mejor al previsto.
Las perspectivas sobre las tasas en pesos también forman parte del escenario. La expectativa es que permanezcan estables y en niveles bajos debido a una mayor liquidez dentro del sistema y a la ausencia de presiones cambiarias inmediatas.
De todos modos, la energía continúa ocupando un lugar central en las estrategias de inversión. El sector mantiene múltiplos de valuación considerados bajos frente a la región y reúne compañías con proyectos vinculados al desarrollo de Vaca Muerta.
Las carteras enfocadas en acciones argentinas mantienen, de esta manera, una elevada concentración entre bancos y compañías energéticas. Una de las composiciones relevadas asigna 47,5% al sector financiero y 40% a energía, mientras que utilities y telecomunicaciones representan 10% y 2,5%, respectivamente.
La diferencia también aparece en los volúmenes negociados. En las últimas diez jornadas, las acciones argentinas vinculadas al petróleo y gas registraron un volumen promedio cercano a los 200 millones de dólares diarios, por encima de los aproximadamente 170 millones correspondientes al promedio de los últimos tres meses. En los bancos ocurrió lo contrario: el volumen reciente se redujo a unos 80 millones de dólares, frente a los 110 millones del promedio trimestral.
En el mercado internacional, la dispersión también fue marcada. Durante 2026, Vista y YPF acumulan subas de 56,7% y 53,6%, respectivamente, y se ubican entre las acciones argentinas de mejor desempeño. Telecom Argentina registra una mejora del 14,1%.
En cambio, las acciones bancarias presentan bajas significativas: Galicia pierde 18,7% en el año, BBVA Argentina 17,6% y Banco Macro 13,7%. También registran retrocesos Central Puerto, con 19,3%; Edenor, con 18,3%; Pampa Energía, con 2,2%; IRSA, con 6,1%; y MercadoLibre, con 5,8%.
Los resultados del segundo trimestre reforzaron la diferencia entre sectores. Las empresas de petróleo y gas registraron cifras récord, impulsadas por una mayor producción y por mejores precios realizados. Los servicios tuvieron un trimestre considerado neutral, mientras que los bancos mejoraron de manera significativa su rentabilidad, aunque continuaron enfrentando presión por la calidad de sus activos.
En ese marco, YPF y Vista aparecen entre las principales apuestas dentro del sector energético, con objetivos de 63 y 87 dólares, respectivamente. Esos valores implicarían potenciales subas de 15% y 14% frente a sus cotizaciones actuales. La expectativa se sustenta en el crecimiento previsto de la producción, el desarrollo de nuevos proyectos y el nivel del precio del petróleo. El Brent se ubica alrededor de los 104 dólares por barril, un escenario que incrementaría el potencial de las estimaciones si los precios elevados se mantienen.
Pampa Energía también aparece entre las compañías con potencial, con un objetivo de 120 dólares, equivalente a una suba de 38% frente a los valores actuales. Para Central Puerto se plantea un objetivo de 20 dólares, frente a una cotización cercana a los 14 dólares, lo que representaría un avance del 42%.
Los bancos, en cambio, mantienen una perspectiva más cautelosa. Aunque sus resultados mostraron una mejora importante de la rentabilidad, con retornos sobre el capital en la zona baja y media de los dos dígitos, la calidad de los activos continúa bajo presión y los préstamos en situación irregular volvieron a aumentar durante el segundo trimestre.
El crecimiento del crédito también continúa siendo débil, aunque las expectativas apuntan a una aceleración hacia el cierre del año. Una recuperación de la actividad crediticia acompañada por una mejora en la calidad de los activos podría generar un margen adicional de suba para las entidades financieras. Dentro del sector, BBVA Argentina aparece como una de las principales elecciones, con una cotización equivalente a 1,17 veces su valor libro.
Por ahora, la evolución del mercado mantiene como característica central la divergencia entre sectores. El petróleo y el gas concentran buena parte de la liquidez y del interés inversor, mientras los bancos pierden participación y las compañías vinculadas a la economía doméstica continúan condicionadas por la debilidad de la actividad.





