El Índice de Confianza del Consumidor retrocedió un 4,8% respecto de junio y un 12,3% en comparación con julio de 2025, lo que representó la primera caída mensual luego de dos meses consecutivos de recuperación.
De acuerdo con el relevamiento, el descenso alcanzó a todos los segmentos analizados y fue más pronunciado entre los hogares de menores ingresos, que registraron el mayor deterioro en sus expectativas.
Desde el máximo alcanzado en enero de 2024, el indicador acumula una baja superior al 14%. No obstante, aún se mantiene por encima de los niveles mínimos registrados durante ese mismo año.
Entre los componentes del índice, la evaluación de la situación macroeconómica fue la que mostró el mayor retroceso mensual, con una caída del 8,49%. En tanto, las expectativas personales descendieron un 3,89%, aunque en la comparación interanual la disminución se acerca al 15%.
Por su parte, el indicador vinculado a la compra de bienes durables e inmuebles tuvo una baja mensual más moderada, del 0,48%, pero acumuló una caída del 11,46% frente al mismo período del año anterior.
El informe también mostró una diferencia marcada según el nivel de ingresos. En los hogares de menores recursos, las expectativas disminuyeron un 11,47% respecto de junio y un 20,42% en términos interanuales. En los sectores de mayores ingresos, las bajas fueron del 1,45% y del 7,70%, respectivamente.
A nivel regional, el interior del país volvió a exhibir mejores perspectivas económicas que el Área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras en el interior la confianza cayó un 1,68% durante julio, en el Gran Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires las bajas superaron el 6%.
Las proyecciones sobre el futuro fueron las más afectadas, con una caída mensual del 7,19%, mientras que la percepción sobre la situación actual retrocedió un 1,24%. En la Ciudad de Buenos Aires, las expectativas personales fueron la excepción, al mostrar una mejora del 9,6%, aunque la visión sobre la economía de largo plazo se deterioró en todas las regiones.
En paralelo, algunos indicadores de consumo mostraron una recuperación parcial. Según datos del Indec, las ventas en supermercados crecieron un 0,9% en mayo respecto de abril, lo que representó el cuarto incremento mensual consecutivo. Sin embargo, en la comparación interanual registraron una caída del 0,7%.
También se observó un mayor uso de tarjetas de crédito en las compras, mientras que otros medios de pago alternativos continúan ganando participación, aunque todavía representan una porción menor del total de las operaciones.
En el comercio electrónico, las ventas crecieron un 22,3%, aunque el volumen de facturación continúa muy por debajo del canal presencial, que concentra la mayor parte de las operaciones comerciales.
Por su parte, las ventas mayoristas aumentaron un 2,3% en la comparación mensual luego de varios meses de retroceso, aunque acumulan cuatro meses consecutivos de caídas interanuales.
En tanto, el consumo masivo volvió a mostrar un desempeño negativo durante junio, con una baja del 2,7%, lo que significó el sexto descenso consecutivo. Entre los distintos canales de venta, solo las farmacias lograron sostener sus niveles de actividad, mientras que el comercio electrónico volvió a destacarse con un fuerte crecimiento respecto del año anterior.





