La intervención, que ya alcanzó unos 3 kilómetros del canal, continúa en la zona de las calles Ramón Carrillo y Saavedra. Los trabajos forman parte del Plan de Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático, una estrategia destinada a fortalecer la prevención, la coordinación y la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos de mayor intensidad.
Las tareas son ejecutadas por la Subsecretaría de Recursos Hídricos del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, a través de la Dirección Provincial de Hidráulica. Incluyen la limpieza del espejo de agua, el control de la vegetación ribereña, el perfilado de taludes y la remoción de sedimentos y embancamientos mediante dos excavadoras de brazo corto.
El plan contempla medidas estructurales y no estructurales organizadas en tres ejes principales: monitoreo hidrometeorológico y coordinación; acciones de prevención y respuesta; y obras destinadas a mejorar la infraestructura hidráulica.
Desde el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos señalaron que la iniciativa busca anticipar riesgos, proteger a las comunidades y reforzar la capacidad de adaptación de la provincia frente a los desafíos derivados del cambio climático.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió sobre la posibilidad de un episodio de El Niño de fuerte intensidad en los próximos meses, un fenómeno que puede influir en las temperaturas globales y aumentar la probabilidad de eventos meteorológicos extremos.
El Niño consiste en un calentamiento periódico de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental, con una duración habitual de entre nueve y doce meses. Su intensidad determina en gran medida el impacto que puede generar sobre los patrones climáticos en distintas regiones del mundo.
El científico de la OMM Álvaro Silva explicó que las condiciones del fenómeno ya se observan en el Pacífico ecuatorial y que existe un amplio consenso entre los modelos de predicción sobre la posibilidad de un episodio intenso. La magnitud del fenómeno es un factor clave para evaluar el riesgo de lluvias, sequías y otros eventos climáticos extremos.





