A sus 17 años, Messi ocupó un lugar en el banco de los suplentes, llevando la camiseta número 17. El partido se llevó a cabo en el estadio de Argentinos Juniors y apenas 500 asistentes tuvieron la fortuna de presenciar el inicio de la carrera legendaria de Messi con la celeste y blanca.
El equipo argentino, dirigido por Hugo Tocalli, alineó a Nereo Champagne; Lautaro Formica, Ezequiel Garay, Ricardo Villalba; Pablo Zabaleta, René Lima, Juan Manuel Torres, Matías Abelairas; Pablo Barrientos; Ezequiel Lavezzi y Pablo Vitti. En el banquillo estaban Emiliano Molina, Pablo Alvarado, Franco Miranda, Pedro Galván, Messi y Federico Almerares.
El partido culminó en una abultada victoria por 8 a 0 para Argentina. Durante el entretiempo, se realizaron dos cambios, ingresando Messi y Miranda en reemplazo de Lavezzi y Abelairas. El talentoso rosarino no tardó en dejar su huella, anotando el séptimo gol y contribuyendo con dos asistencias a Vitti y Almerares en las siguientes anotaciones.
Abelairas, entonces futbolista de River y uno de los protagonistas de esa jornada inolvidable, recordó el acontecimiento. “Messi fue suplente mío”, comentó entre risas.
Al ser consultado sobre si sabían que el partido tenía el propósito de blindar a Messi, respondió: “No sabíamos nada. Pensamos que eran amistosos como los que solíamos jugar. Nos enteramos antes del primer entrenamiento que venía un chico de Barcelona, categoría 87. Nosotros éramos categoría 85 y él era incomparable. Nos sorprendió a todos.”
Sobre su primer encuentro con Messi, relató: “Nos creíamos los mejores porque jugábamos en River y Boca. Al principio lo veíamos con desconfianza. Cuando llegó a la primera práctica, saludó a todos, pero no decía nada. Era muy tímido, agachaba la cabeza.”
En la primera práctica, la habilidad de Messi deslumbró a sus compañeros: “Nos superó a todos, tenía dos velocidades más que nosotros. No podíamos detenerlo, era impresionante.”
Recuerda que en el partido contra Paraguay, Messi ingresó al campo en el segundo tiempo. “Yo era titular y él entró en el entretiempo. La sorpresa fue que, aunque no sé si entró específicamente por mí, me daba vergüenza pensar que Messi ingresó en mi lugar.”
“Messi jugó todo el segundo tiempo y brilló, anotando un gol espectacular. Después del partido, todos nos acercamos a felicitarlo, pero él miraba hacia abajo, como si quisiera pasar desapercibido. Luego, en un segundo amistoso contra Uruguay, él y yo entramos juntos; perdíamos 2 a 0 y él metió dos goles, logrando revertir el resultado a 3-2.”
Abelairas concluyó recordando cómo, tras esos dos partidos, quedaron impresionados con el joven Messi, justo antes de que debutara en Barcelona en octubre de ese mismo año, atestiguando el inicio de su extraordinaria carrera en la Selección.





